Daniel Cambronero dice entre risas que se considera un “poco terco”. Lo hace para explicar por qué pese a estar la mayoría del tiempo en el banquillo de Herediano, siempre ha mantenido la ilusión de ganarse el puesto de titular.

Para el Clausura 2019 se siente contento, con la motivación de adueñarse del marco, incluso sabiendo que Leonel Moreira era el estelar.
"Muchas personas me han dicho que podría tener oportunidad en otro lado. He tratado de competir y de mantenerme. Herediano siempre compite alto y eso me ilusiona", asegura hoy, a las puertas de un certamen que se vislumbra como su gran oportunidad.
Moreira se fue al Pachuca de México y eso convierte a Cambronero en el candidato número uno para asumir la portería del campeón nacional.
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Las cualidades del guardameta formado en Saprissa nunca han estado en tela de duda, pero durante varios torneos le tocó estar a la sombra de su excompañero.
"Es difícil porque siempre me he considerado competitivo", asegura convencido el también gestor deportivo.
Su clave para no desanimarse ha sido entrenar "a tope", pensando en la titularidad o incluso más, pues cree que se debe compensar el ritmo de competencia que no se tiene en los partidos.
Pero en medio de la poca regularidad hay una regla máxima para él: fortalecerse mentalmente y aferrarse a su fe en Dios.
Esas premisas las ha tenido que aplicar durante varios campeonatos, porque desde que llegó al Team, para el Invierno 2011, apenas en tres de 14 certámenes jugó más del 50% de partidos.
"En el fútbol hay algo muy importante: el factor mental-psicológico. Hay que estar muy bien preparado para saber que se pueden atravesar lesiones, sanciones, suplencias. (...) Nunca se puede dar menos del 100%, en cualquier lugar, en banca, gradería, ni se diga entrenando. Esa parte la he aprendido a asimilar bien, he entendido los roles que me ha tocado", apuntó.
El mejor torneo de Cambronero en cuanto a regularidad se dio hace cuatro años, en el Verano 2015, cuando jugó el 85% de partidos, es decir, 22 de los 26 que disputó su equipo.
Incluso, en ese momento estaba listo para enfrentar la etapa final como el número uno, pero con la llegada de Odir Jacques fue relegado al banco.
Después ese torneo que ganó el Team al guardameta le tocó vivir una de sus etapas más difíciles vestido de florense.

Se lesionó en agosto, se recuperó, pero era tarde. Durante el Invierno 2015 y el Verano 2016 no jugó ni siquiera un minuto.
En el campeonato que recién culminó tampoco tuvo los minutos deseados. Apareció en ocho partidos, el último el 10 de octubre, cuando lo expulsaron ante Limón.
A punto de cumplir 8 años con el equipo rojiamarillo, está con el mismo ánimo y confianza de cuando llegó, aunque ahora con mucho más protagonismo, porque a pesar del poco tiempo en cancha, dentro del camerino es un líder.
“Hay muchas cosas por lograr, espero trabajar muy bien, primero enfocado en el equipo. Lo individual se da por añadidura. Primero, que se dé la oportunidad de jugar, dar lo mejor y después también quiero competir por el puesto en Selección”, expresó
