Daniel Jiménez, Kenneth Hernández Cerdas. 8 septiembre, 2015

(Video) Óscar Ramírez: "Creo que era importante quitar esa racha negativa"

Nada como la comodidad de la casa para recuperar las buenas sensaciones en torno al llamado equipo de todos.

Costa Rica volvió este martes en la noche a la victoria, tras once juegos sin saborear el triunfo. Lo hizo al superar un duro examen frente a Uruguay que pasó de ser su verdugo a su cliente frecuente.

El 1-0 se quedó corto, la Sele mereció un botín más grande gracias a que siempre buscó la meta uruguaya.
Los charrúas, fieles a su alcurnia, no fueron oponentes sencillos, metieron pierna y dieron pelea hasta que el juez pitó el final.

Agresiva. La Tricolor sacó a relucir sus mejores argumentos en la primera media hora de juego.

Los nacionales aplicaron fundamentos básicos que ahogaron a los charrúas: tocar el balón, protegerlo, explotar las bandas y echar mano de la velocidad para romper el muro celeste.

El gol de Bryan Ruiz así lo ejemplificó. Celso no dejó que la pelota se escapara, el centro cayó en los pies de Joel Campbell y este la metió al corazón del área donde Bryan Ruiz puso la testa para sembrar el 1-0.

La Sele exhibió una actitud voraz y enredó al equipo charrúa que tardó en acomodarse en el césped del Nacional.
A partir del 30’ , los sudamericanos se ordenaron y aprovecharon las imprecisiones ticas para nivelar el duelo antes de que bajara la cortina del primer lapso.

Un grueso error de Pipo Gónzález casi termina en las redes de Esteban Alvarado en una muestra de que no todo fue color de rosa para los nuestros.

Los pupilos de Óscar Ramírez extraviaron los papeles en el complemento.

La seguridad al pasar el esférico no fue la misma de la inicial y el cuadro patrio perdió contundencia y vistosidad.

La rotación desde el banquillo también influyó para que la divisa nacional perdiera por momentos lucidez.

De los puntos altos, y no solo por el gol, Bryan Ruiz, quien ejerció como eje en la cintura. El capitán jugó más suelto y siempre intentó armar juego.

Por su lado, Joel Campbell se mostró laborioso, entregado a la causa y se empeñó en buscar la anotación. Solo eso le faltó para coronar una noche notable.

El encuentro ganó vértigo en los tramos finales ya que se abrió por completo.

La Celeste buscó la paridad y la Mayor le respondió con ofensiva para intentar agrandar el marcador y cerrar con tranquilidad el compromiso.

Sin embargo, ante los uruguayos es una utopía pensar en que los minutos finales serían de trámite.

El pique entre Johnny Acosta y Martín Cáceres retrató que ninguna de las selecciones estaba dispuesta a entregarse.

Al final, Costa Rica fue la que levantó el puño en señal de victoria, en una noche en la que recuperó el alma, el fútbol y la sonrisa.