Arnoldo Rivera J.. 2 junio, 2010
Pantalla completa Reproducir
1 de 3

Sion, Suiza. Costa Rica sacó un triunfo ante la mundialista Suiza con orden, agallas y una concentración que esta vez premió el trabajo de 90 minutos.

No se debe lanzar “campanas al aire”. No. Este es un triunfo que reconforta, en primer lugar; pero también sirve para preguntarse, una vez más, cómo diantre se dejó escapar el Mundial.

Mas no lloremos por “la leche derramada”. Vamos al juego.

Hacia los 20 minutos, la Selección mal no se veía mal; eso sí, como “aguantada” y con una salida lenta que permitía la marca rápido de los suizos.

Un remate de Gonzalo Segares, bien resuelto por el meta Diego Benaglio, fue toda la pólvora tica en ese lapso.

Los de casa tampoco tenían mucho de qué presumir, aunque lo poco fue bueno pues obligó a Keylor Navas, portero tico, a emplearse a fondo.

El partido cayó en una especie de bache; mucho juego de mediocampo, algo de imprecisión y nada de juego de profundidad. Y como los aficionados son aficionados en todas las partes del mundo, pues chiflaron en tramos de la inicial (aunque las palmas no cesaron en las gradas) y dedicaron un abucheo a los dos equipos cuando se fueron al descanso.

Del letargo de esa primera etapa nos sacó un contragolpe tico (minuto 36), con una jugada que cortó Myrie para habilitar, de seguido, a Bryan Ruiz y este sirvió para Parks; si el ataque no terminó en algo más (que estaba para eso) fue debido a la buena recuperación de la zaga helvética.

Poco que ver en un partido desabrido por parte de uno y otro lado..., de bostezo.

El segundo tiempo empezó más movido: Suiza debía establecer su condición de local y empezó con mayor ambición sus llegadas al marco tico; de hecho, Blaise N’kufo se “comió” una y Navas tapó de forma excelente un remate frontal de Alexander Frei.

La respuesta tica fue tan buena que se puso por delante en el marcador. Fue una jugada de rapidez y agallas por parte de Parks: lo primero porque partió por el centro de la zaga suiza; lo segundo, porque perdió el balón a la entrada del área, mas no se rindió, lo recuperó y lo clavó en el marco local (57’).

Suiza reaccionó aunque sin orden y concierto; sin embargo, “apedrearon el rancho tico” y la Tricolor supo sostener el asedio, ora con la bola en los pies, ora con la pelota lo más lejos posible del área.

Cuando eso falló, Navas, como suele suceder, se puso el traje de centinela. Una de esas fue de alarido: una auténtica raya de Frei que solo él sabrá cómo la detuvo (corrían tres minutos de descuento); también le atrapó un remate a su colega Benaglio, cuando este se fue a cabecear un saque de esquina en la última jugada del choque.

Y se acabó y el país futbolero se siente hoy un poco mejor.