Alajuela. El cartel de equipo grande no es antojadizo: son partidos como los de ayer los que forjan el nombre de ese tipo de equipos.
Corre el minuto 23 cuando Carlos Acosta abre el marcador para San Carlos , pone el juego 0-1 y la serie semifinal 3-1. Los Toros del Norte daban una cornada que parecía mortal para Alajuelense ...
Todo quedó en un simple levantín de plaza de pueblo, porque los manudos se levantaron, se limpiaron las ropas y en menos de lo que se tarda en contarlo le dieron la vuelta al asunto: en solo dos minutos.
En la segunda parte daría la puntilla para sacar la faena ante un rival complicado, pero que se desinfló a la hora buena y no capitalizó sus ganancias.
Alajuelense está en la final del torneo de Invierno 2008 al vencer 3-1 (4-3 en el marcador global) y esperará, el miércoles a las 8 p. m., al adversario de toda la vida: el Saprissa; mas no fue fácil alcanzarla.
La eliminatoria estaba desencaminada, a pesar de que los manudos mandaban en el terreno de juego al desconectar el circuito principal de los norteños: la sociedad Álvaro Sánchez-Carlos Clark.
Marcelo Herrera se sacó un “as” de la manga al enviar al joven Ólger Guzmán a vigilar los movimientos del “7” visitante. Nadie contaba con Guzmán..., mucho menos Sánchez, quien se vio disminuido.
Además, colocó a Pablo Herrera por la izquierda –como se suponía– pero le dio licencia de subir con lo que obligó a Clark a prestarle atención a Herrera, lo que frenó sus labores de socio y cómplice de Sánchez en la fase ofensiva.
El punto es que ambos se vieron lejos de sus mejores actuaciones y San Carlos perdió dos de sus mejores argumentos de ataque que los llevó a estas rondas.
Los dos se fueron sustituidos.
Sin embargo, a Sánchez le alcanzó para sacar un tiro libre, que encontró la cabeza de Luis Arroyo y una parte del cuerpo del meta liguista Patrick Pemberton: la pelota suelta la embocó Acosta.
El 0-1 parecía letal y Johnny Woodly (32’) dispuso de una oportunidad para sentenciar un 0-2 en la pizarra y un 4-1 en la serie.
No fue así, porque el sancarleño erró... Nada más que agregar.
Perdonar en futbol: un pecado. Una máxima futbolera dice que quien no hace los goles los ve hacer.
La semana pasada, los sancarleños perdonaron, ayer lo hicieron de nuevo y en ese pecado llevaron la penitencia: demasiados concesiones en una serie de este tipo.
Jean Carlos Solórzano igualó los números al 38’ –excelente asistencia de Windell Gabriel– y Ariel Rodríguez (quien puso a respirar a la Liga la semana pasada) marcó el segundo (40’).
En solo dos minutos la historia dio un vuelco dramático...
La Liga fue puro riñón y coraje, porque no encontró el toque y entonces la pelota fue su argumento para arribar a los predios ajenos.
Al 68’, el partido se decantó del lado manudo con el tanto acreditado a Pablo Herrera (hubo un desvío evidente de Luis Peña).
En la agonía del juego, San Carlos tentó el empate de la serie, pero Patrick Pemberton clausuró dos de ellas, con el consabido ¡uuuuuy! de las gradas. Y ya.
Rabo y orejas para los manudos porque la faena les salió redonda y ahora van ante el rival de siempre, ante el más enconado y al que no le ganan desde el 7 de mayo del 2005.
San Carlos se quedó en el umbral: hizo las cosas bien y demostró que tiene pasta.
Pudo ser, pero le faltó esa jerarquía de equipo grande, porque es cartel no se consigue a la vuelta de la esquina.