Fueron 180 minutos sin un solo gol, sin ventaja para nadie y con un sabor agridulce de tener cuatro equipos con grandes ofensivas, pero sin réditos. Es más, lo que ocurrió en las semifinales entre Alajuelense y Saprissa y Puntarenas FC y Herediano nunca antes había sucedido en el fútbol tico.
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Por primera vez en la historia de los torneos con formato con semifinal, los dos juegos de la ida se van en blanco. Esto pese que el Team fue el mejor ataque de la fase regular, con 37 goles, la S el tercero con 28, la Liga el quinto con 26 y el PFC el sétimo, con 22.
Claro, aún más extraño es que entre los dos compromisos apenas se sacó una tarjeta amarilla. El morado Youstin Salas fue el único que fue apercibido. Por más rivalidad, cancha en mal estado (Lito Pérez) o los lineamientos de los árbitros de no tolerar nada, no se dieron polémicas. Incluso, el central Pedro Navarro y Keylor Herrera pasaron desapercibidos.
Retomando el tema de las anotaciones, no se pueden juzgar las dos series por igual. El clásico sí tuvo todos los elementos necesarios para contar con al menos un tanto, no obstante, los porteros, y principalmente Leonel Moreira, tienen la culpa de lo que ocurrió.

En el duelo entre manudos y morados se registraron 26 remates totales y 14 de ellos fueron directos. Los rojinegros contabilizaron 14 intentos, seis al arco, mientras que los tibaseños culminaron con 12, y ocho necesitaron la intervención de Moreira.
“Me parece que la figura del partido fue Moreira (Leonel), sin menospreciar a nuestro portero, quien tuvo un par de paradas. El partido fue muy bonito, rico en aspectos tácticos y emociones. Yo hubiera preferido anotar un gol, tuvimos unas siete claras, pero en unas nos faltó tiza y en otras Moreira hizo tapadas que eran goles”, analizó Jeaustin Campos.
La realidad en el choque entre porteños y florenses fue otra. Si bien, en conjunto hicieron 18 disparos, únicamente tres tuvieron dirección a portería. Los Tiburones lo intentaron ocho veces y apenas una forzó a Esteban Alvarado, mientras que el Tigre terminó con 10 y apenas dos en las manos de Guido Jiménez.
Hernán Medford tiene claro por qué estas series son tan diferentes y es que hay tanto en juego, que prevalece el no querer perder, antes del intentar ganar.
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“La conclusión que deben sacar es que cuando se dan las semifinales son los cuatro mejores equipos y por lo mismo, son partidos muy cerrados. No hay ventaja para nadie y por más que vayamos a jugar en casa, eso no dice nada. Aún nos queda mucho trabajo por hacer”, comentó Hernán Medford.
Gol visitante clave
Los cuatro equipos tenían claro que no recibir anotaciones en los duelos de ida era clave, principalmente los locales, pero ahora para la vuelta no hay más allá y el gol de visitante jugará un rol determinante.
Ante empate global, el primer criterio para determinar quién pasa es precisamente el gol visita. La única forma que estos duelos tengan tiempos extra o penales es el 0 a 0, es decir, si se presenta un 1 a 1, 2 a 2 o cualquier otra igualdad con tantos de Alajuelense o Puntarenas, el boleto a la final sería para estos dos clubes.
Si Saprissa o Herediano pretenden pasar, deben sí o sí ganar o alargar el 0 a 0 y llegar a los lanzamientos desde los 11 metros.
Aún queda mucho por definir, pero de seguro volveremos a ver enfrentamientos con muchos cuidados defensivos y sin el brillo o las libertades para ir al frente que se esperaban.
