En la provincia de Matanzas, en el occidente de Cuba, el pequeño Luis Javier Paradela no se cambiaba por nadie, su pasión era el béisbol, se lucía como segunda base y paracortos (jugador que se ubica entre la segunda y tercera base), con solo nueve años logró medalla de bronce a nivel nacional en Cuba, pero el béisbol lo ponchó sin permitirle reacción alguna.
El niño se sintió golpeado por este deporte, le lanzó una mirada al fútbol, sin imaginar que 16 años después se convertiría en uno de los fichajes más importantes del Deportivo Saprissa.
“Si me preguntan 15 años atrás, diría que no iba a ser futbolista. Empecé en el béisbol y sufrí una decepción en este deporte”, dijo Luis Paradela, quien recordó que el fútbol lo tenía como un pasatiempo.
“Terminaba mis entrenamientos de béisbol y después jugaba fútbol”, dijo el volante, quien con su mente viajó al pasado para rememorar cómo ese cambio de pelotero a futbolista le transformó la vida.
“Tenía nueve años y en el torneo nacional logramos bronce, cuando ya era el último año de la categoría no me llevaron. Tomaron en cuenta a otro que en estadística no estaba mejor que yo. Eso me golpeó mucho, era un niño y me incliné por el fútbol”.

El balompié lo llevó a jugar fuera de Cuba, a Guatemala, El Salvador y Estados Unidos, donde fue noticia por ser el primer cubano en actuar en este país legalmente, según destacó él, sin desertar de la isla.
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Después vino al Santos y ahora no oculta la emoción al verse en Saprissa y entrenar con sus nuevos compañeros.
“Uno antes los veía a ellos por el televisor, yo estando en Cuba los veía a ellos (los jugadores de Saprissa) y decía ‘ojalá y algún día yo pueda estar a ese nivel’ y hoy los tengo de compañeros. Es un sueño que se cumple y cuando se está al lado de esos jugadores de tan alto calibre, te hacen volar también”, manifestó Luis Javier, quien no ve como presión estar en el “Monstruo”.
“Es un reto mayor, mediáticamente estar en Saprissa te sube un escalón por encima de varios clubes. Sé que la afición es exigente. el público quiere show, espectáculo y nosotros en la cancha debemos retribuirles”.
El chiquillo que dejó la pelota chica y el guante de béisbol siempre tuvo el apoyo de su padre, un apasionado del béisbol, quien hoy no se pierde los partidos de fútbol.
“Muy bien, lo he vuelto futbolista y ahora es fan del fútbol y se pone a ver los partidos, Hay encuentros que yo no puedo ver porque es complicado y él me llama y me dice terminó así, sucedió lo otro. Lo volví futbolista cuando antes le gustaba el béisbol. Cuando empecé a crecer futbolísticamente él me apoyó en todo”.
Luis Paradela expresó que hizo un sueño realidad al firmar con Saprissa y tiene otro pendiente que espera culminar con éxito.
“El sueño pendiente es traer a mi familia a verme en un partido aquí. A mi mamá no la he traído por el tema de mi hermano, a quien no he podido sacar (de Cuba), en cuanto lo pueda sacar, mi mamá se viene para acá conmigo”.
Y con el balón en los pies, qué pueden esperar los seguidores saprissistas de Luis Paradela; él aseguró que las cosas en la cancha se van a dar, “esperen que lleguen los partidos y entonces en el campo se dirá la última palabra”, sentenció Paradela.

