Boca Juniors y River Plate jugarán por el título de la Copa Libertadores en una final inédita, cuyo desenlace se convertirá en la primera página en la historia del vencedor y que será una cruz para el derrotado.
Pero el clásico del siglo también plantea un desafío para el comportamiento de los hinchas, la seguridad y para la Conmebol, que a lo largo de esta edición del certamen quedó marcada por varias desprolijidades.
La primera final se disputará el sábado 10 de noviembre en el estadio La Bombonera y el encuentro decisivo se jugará el sábado 24 en el Monumental.
En principio, esos partidos se iban a disputar el 7 y 28 de noviembre, pero esta fecha había quedado en dudas por cuestiones de seguridad, debido a que Buenos Aires será sede el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de la cumbre del G20, a la que acudirán líderes como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o el de Rusia, Vladimir Putin.

Además, la Conmebol advirtió este jueves que la disputa está sujeta a un fallo de su unidad disciplinaria ante un reclamo de Gremio contra el técnico de River, Marcelo Gallardo, por violar una suspensión que le prohibía ingresar al vestuario y dar indicaciones a su cuerpo técnico desde la tribuna.
Según el club brasileño y actual monarca continental, la presencia del estratega en el vestuario durante el entretiempo fue determinante para que sus dirigidos revirtieran el marcador y vencieran 2-1, por lo cual exigen jugar ellos la final.
Es poco probable que el resultado se modifique, pero el Muñeco Gallardo se expone a una dura sanción y podría directamente tener prohibido el ingreso a los dos estadios.
El duelo Boca-River se jugará sin público visitante, como viene sucediendo en los últimos tiempos. Pero no por ello las fuerzas de seguridad pueden relajarse, ya que los festejos posteriores del ganador también pueden detonar incidentes.

Cada clásico es único, pero dos antecedentes recientes pueden servir de referencia. En marzo River se impuso 2-0 en la final de la Supercopa Argentina y en septiembre ganó por el mismo resultado el clásico de liga. En estos duelos prevaleció la solvencia táctica de Gallardo para maniatar al equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto.
A su favor, Boca tiene más experiencia en finales continentales. Esta será la undécima, estableciendo una nueva marca continental. Ganó seis, la última en 2007, y de conquistar la séptima igualará al también argentino Independiente. River ha ganado tres, la más reciente en 2015 con el Muñeco como técnico.
En estos duelos decisivos no vale el gol de visitante en caso de igualdad. Si al finalizar los 180 minutos reglamentarios el marcador está igualado, entonces jugarán 30 minutos suplementarios y de persistir la igualdad definirán por penales.
Esta será la última final bajo el tradicional formato de la Conmebol. A partir de 2019 se jugará un sólo partido en estadio neutral.