
El diario deportivo Récord de México informó este martes la muerte de uno de los dirigentes mexicanos que se vio involucrado en uno de los episodios más polémicos del balompié azteca y que terminó favoreciendo a Costa Rica en su primera clasificación a una Copa del Mundo: el Mundial de Italia 1990.
Los medios mexicanos dieron a conocer el fallecimiento de Rafael del Castillo, quien fue presidente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) entre 1980 y 1988 y una figura clave en el desarrollo institucional del balompié mexicano.
La noticia fue confirmada por Mikel Arriola, actual presidente del organismo, a través de sus redes sociales.
El dirigente será recordado como uno de los protagonistas en la modernización de la estructura del fútbol mexicano durante la década de los ochenta, además de ser pieza importante para que México organizara el Copa Mundial de 1986.

Sin embargo, su gestión también quedó marcada por uno de los episodios más polémicos en la historia del fútbol de su país.
Entre 1988 y 1989 se dio a conocer el llamado escándalo de los “cachirules”. El caso se originó cuando se descubrió que la Selección Mexicana Sub-20 había registrado jugadores con edades mayores a las permitidas en torneos juveniles.
Tras una investigación, la FIFA sancionó al fútbol mexicano con una suspensión de todas las categorías, dejando al país sin la posibilidad de participar en el Mundial de Italia 1990.
Aquella selección juvenil azteca, pese a contar con futbolistas que superaban la edad reglamentaria, perdió ante los “Carasucias” de Costa Rica, dirigidos por Juan José Gámez, ya fallecido.
La Tricolor logró el boleto a su primer Mundial juvenil de la Copa Mundial Sub-20 de Arabia Saudita en 1989, tras ganar el Premundial en Guatemala un año antes.
Además, la sanción al fútbol mexicano le impidió participar en la eliminatoria rumbo a Italia 90, allanando el camino para Costa Rica, que no tuvo que enfrentar a la escuadra mexicana.
Costa Rica clasificó a su primera Copa del Mundo, donde vivió el inolvidable “Verano italiano”, que marcó la histórica participación de los ticos en los mundiales, a los cuales, hasta ese momento, nunca se habían clasificado.
