En medio de la noche, los destellos rojos y amarillos se apoderaron del centro de la ciudad y de los cantones aledaños de la provincia de Heredia.
Orgullosos, con las camisetas del Club Sport Herediano y enarbolando las banderas rojiamarillas, miles de aficionados se lanzaron a las calles para festejar la estrella número 32 del Team.
Los florenses derrotaron 2-0 al Deportivo Saprissa en el estadio Carlos Alvarado de Santa Bárbara, en el juego de vuelta de la final de la segunda fase, logrando un marcador global de 3-2 a su favor, tras caer el miércoles pasado 2-1 en La Cueva.
Atrás quedó la tristeza y la frustración de no ver a su equipo clasificado a las semifinales del Torneo Apertura 2025. Era el momento de volver a celebrar hasta más no poder.
La fiesta rojiamarilla empezó en la gramilla del ‘Rosabalito’, en Santa Bárbara, donde los más aclamados por la afición fueron el presidente del Herediano, Jafet Soto, y el goleador cubano Marcel Hernández.
Sin embargo, el festejo se apoderó de toda la cabecera central de la provincia y, rápidamente, en las calles se observaron aficionados esperando el paso del enorme autobús con los distintivos del club, que se abría paso entre la multitud que no paraba de agitar banderas y corear cánticos alusivos al campeón.
Pero, como es costumbre, la mayor masa de feligreses heredianos se aglomeró en el parque central de la ciudad, donde esperaban con ansias al plantel, que en su mayoría venía sentado sobre el techo del autobús saludando a sus seguidores.
Nadie se quería perder la fiesta e incluso exjugadores como John Jairo Ruiz estaban en medio del parque junto a sus familias, tomándose fotografías y disfrutando de la celebración como aficionados más.
Su primera parada en el centro de Heredia, antes de llegar al parque, no podía ser otra que el nuevo estadio Eladio Rosabal Cordero, donde los seguidores florenses esperaron a sus héroes deportivos en medio de la oscuridad, con la ilusión, por qué no, de celebrar la próxima corona en su inmueble ya concluido.
Pero, sin duda, el éxtasis de los florenses llegó con la llegada del autobús al parque a la 1:30 a. m, donde la música, la pólvora, las campanas de la iglesia y los aficionados saltando y coreando canciones alusivas al Club Sport Herediano, retumbaron en toda la ciudad, que no durmió ante una nueva gesta deportiva de su amado y centenario equipo.
La caravana hizo un recorrido hasta culminar en el emblemático Fortín a las 2:10 a. m. Ya era tarde, pero ganar la estrella 32 bien valía la desvelada.
