
El expresidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Óscar Arias Sánchez (1986-1990 y 2006-2010), pidió este lunes la renuncia del presidente de FIFA, el suizoitaliano Gianni Infantino, por permitir la intervención de Donald Trump en el castigo levantado al delantero estadounidense Folarin Balogun.
El propio Trump admitió haber llamado a Infantino para pedirle que anulara el castigo antes del partido contra Bélgica por los octavos de final, e incluso el mandatario norteamericano se atribuyó el crédito por haber quitado la suspensión.
Por su parte, Infantino dijo que le explicó a Trump que los órganos de FIFA encargados de las sanciones son “independientes”.
Óscar Arias -un reconocido aficionado al fútbol- decidió opinar sobre el tema en muy fuertes términos.
“El gobierno de los Estados Unidos de América es un gobierno acostumbrado a irrespetar el derecho internacional, las resoluciones de las Naciones Unidas, los Derechos Humanos e innumerables tratados internacionales. Lo que no sabíamos es que también irrespeta las normas que rigen el fútbol internacional”, inició el escrito en su cuenta de Facebook.
“Ayer, el presidente Donald Trump le solicitó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, desconocer la decisión de un árbitro de fútbol y, para sorpresa del mundo entero, el señor Infantino acató la solicitud. Estoy seguro que si esta petición hubiese venido de los jefes de estado de Panamá, Jordania o Cabo Verde, habría sido denegada.
“Quien ocupa una posición de autoridad, desde una pequeña asociación comunal hasta un país, debe saber decir que ‘no’ ante el poder político. Es inconcebible que el señor Infantino haya revertido la sanción que un árbitro de fútbol le impuso a un destacado jugador de la selección norteamericana por haber cometido una falta grave”, prosiguió Arias, cuya visa estadounidense fue revocada en abril de 2025.
Finalmente, el exmandatario pidió la renuncia del jerarca de FIFA. “Gianni Infantino debe irse. Creo que es inaceptable que quien representa a la FIFA tome una decisión que violenta las normas más elementales del juego que regula, restándole autoridad moral, credibilidad y autonomía a la institución”, concluye Arias.
El caso generó una fuerte polémica y declaraciones de rechazo de UEFA y múltiples figuras relacionadas con el fútbol.
