
Cuando a Marco Makey Benavides se le pregunta si alguna vez se imaginó asistir a su cuarto Mundial de fútbol en bicicleta, simplemente responde: “¡Ni yo mismo me lo creo!”.
Este ciclista, oriundo de Esparza y quien participó en dos Vueltas a Costa Rica, volverá a aventurarse al iniciar este martes su travesía hasta Ciudad de México, donde el próximo 11 de junio se realizará la inauguración de la Copa del Mundo 2026, cuando se enfrenten México vs. Sudáfrica en el Estadio Azteca.
El pedalista cruzará toda Centroamérica en una bicicleta Cannondale que le obsequiaron para lograr su objetivo. Serán más de 2.600 kilómetros en carretera hasta cumplir su meta. Su primer recorrido será entre Esparza y Punta Morales.
En el pasado, Makey ya estuvo en Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022. Le tocó navegar por el río Amazonas en un ferry, dormir en un cementerio en Letonia y pedalear desde Países Bajos hasta Chipre para estar presente en tres citas mundialistas.
“Esta vez será un poco más fácil. Son menos kilómetros y vamos a hacer un recorrido que ya conocemos. El hablar el mismo idioma e incluso ser asistido por amigos en el camino, a quienes conozco en Centroamérica, lo motiva a uno a cumplir la meta de llegar a mi cuarto Mundial”, comentó Benavides a La Nación.
El aventurero espera completar la travesía en unos 45 días, recorriendo al menos 70 kilómetros diarios, y llegar en buena condición física.

Makey y su caída de un árbol de aguacate
No obstante, la aventura mundialista de Marco Makey Benavides por poco no se da, tras sufrir un accidente por el que tuvo que ser operado de emergencia.
“Hace once meses me operaron de la columna porque me caí de un árbol de aguacate. Me fracturé cuatro vértebras y estuve un tiempo sin montar en bicicleta. Pensé que no iba a poder ir al Mundial, pero gracias a Dios logré recuperarme y pude empezar a entrenar y hacer fondos para viajar al Mundial”, explicó Benavides.
Makey indicó que, a través del ciclismo, ha conocido a muchas personas e incluso algunos ya le ofrecieron hospedaje en Centroamérica y México. Su intención es viajar de día y descansar por las noches para evitar peligros.
“En Catar conocí a un mexicano que me regaló una camisa y hemos estado en contacto. Él me dará hospedaje en la capital. De allí esperamos ir a las sedes de Guadalajara y Monterrey para vivir la fiesta del Mundial”, indicó Benavides.

Para Makey será un Mundial diferente, porque en los tres anteriores estuvo la Selección de Costa Rica. En esos torneos observó ocho partidos: siete de la Tricolor y el duelo Alemania-Ghana en Brasil 2014.
Confesó haber vivido grandes momentos, como los históricos triunfos ante Uruguay (3-1) e Italia, el empate ante Suiza (2-2), así como la dolorosa derrota de 7-0 ante España. Sin embargo, en esta oportunidad no sabe si podrá asistir a algún partido.
“La verdad, he tenido suerte. Casi todas las entradas me las regalaron; incluso don Sergio Hidalgo, vicepresidente de la Fedefútbol, y el empresario José Alberto Castillo me ayudaron mucho, y siempre les estaré agradecido”, recordó Benavides.
Este ebanista, de 66 años, indicó que se siente como un embajador, pues al llegar a los mundiales los medios de comunicación lo buscan para entrevistarlo y conocer la historia del aficionado que viaja desde Costa Rica en bicicleta.
“Es bonito estar en un Mundial y disfrutarlo con la afición costarricense. Pero el Mundial es una fiesta: uno hace muchos amigos, la pasa muy bien y lo disfruta. Si no podemos entrar a alguno de los partidos, al menos la idea es observarlos en los fan fest que se organizan y donde el ambiente es increíble”, concluyó.
