
En medio de las tensiones entre los poderes de la República y las recientes manifestaciones en defensa del Poder Judicial, el exdiputado y excandidato presidencial del Frente Amplio (FA), Ariel Robles, propone retomar una figura conocida en la historia reciente del país: los “comités patrióticos”, recordados por su papel en la campaña del “No” al Tratado de Libre Comercio (TLC).
Su planteamiento consiste en impulsar la conformación de estos espacios —ahora bajo la consigna de la defensa de la democracia— como una forma de organización ciudadana desde lo local, capaz de articular a distintos sectores sociales en torno a esa preocupación.
La iniciativa fue trasladada a siete excandidatos presidenciales de distintas agrupaciones políticas, con el objetivo de promover un llamado conjunto a organizaciones sociales y a la ciudadanía para replicar estos comités en todo el país.
La propuesta surge tras el plantón realizado el jueves anterior en la Plaza de la Democracia y en las afueras de los tribunales de justicia en distintas regiones, donde cientos de personas se manifestaron en respaldo al Poder Judicial.
La movilización fue convocada por organizaciones sociales ante lo que consideran embates del gobierno de la presidenta Laura Fernández y de la fracción oficialista del Partido Pueblo Soberano (PPSO).
¿Qué son y cómo funcionarían?
¿Pero en qué consisten estos espacios? Robles explicó a La Nación que funcionarían como instancias abiertas de convocatoria y articulación, tanto para personas sin vínculo organizativo como para estructuras territoriales —barrios, distritos o cantones— con el fin de canalizar el malestar de un sector de la ciudadanía.
“Hoy hay un sector altamente preocupado que necesita organizarse y ser parte de un movimiento que pueda dar una defensa férrea de la democracia”, destacó.
En cuanto a su funcionamiento, indicó que estos comités se sostendrían, al menos en una primera etapa, a partir del trabajo voluntario de quienes los integren.
Diferencias con los comités del TLC
Aunque reconoce similitudes organizativas con los comités patrióticos que surgieron durante la campaña del “No” al TLC —cuando lograron articular un amplio movimiento ciudadano en torno a ese debate— Robles subraya que el contexto actual es distinto.
“En aquel momento se trataba de un debate sobre el modelo de desarrollo. Hoy lo que une es la preocupación por la situación democrática del país”, indicó.
Incidir en la discusión política
El exdiputado considera que la coyuntura actual—marcada por la confrontación política y los cuestionamientos a la división de poderes—ha desplazado la discusión de fondo sobre problemas estructurales como la seguridad, la salud y la educación.
En esa línea, sostiene que la articulación de estos espacios también permitiría encauzar el debate hacia soluciones a esos retos. A su juicio, en los últimos años ha predominado una polarización que ha privilegiado el enfrentamiento político por encima de la atención a los principales desafíos del país.
Según Robles, la posición del gobierno de la presidenta Laura Fernández ha seguido la misma tónica de la administración anterior: “ningunear, no escuchar”.
“Desafortunadamente, eso quiere decir que, por más que se intente, si no hay un movimiento social articulado y organizado que realmente le muestre a este gobierno la necesidad de conversar, de tender puentes y de bajar los tonos, no va a ser posible encontrar alternativas”, argumentó.
La propuesta contempla, además, una articulación a nivel nacional liderada por actores sociales, sin bandera partidaria. En ese sentido, Robles mencionó que ha mantenido conversaciones con representantes de la Red Nacional de Sectores Sociales (RENASES) a la que considera un posible espacio de coordinación por su diversidad.
Añadió que el llamado de los actores políticos sería que se integraran a estos espacios, pero que “la coordinación y el liderazgo tendrían mayor legitimidad cuando sean asumidos por actores sociales”.
Como ejemplo del interés ciudadano, mencionó la participación en el plantón del jueves. “Había personas que salieron del trabajo, familias, pensionados, gente sin vínculo con organizaciones, pero con un sentimiento genuino de preocupación”, señaló.
Para Robles, este tipo de organización también puede convertirse en un punto de encuentro que permita dejar de lado diferencias ideológicas y partidarias en favor de una causa común.
