
Las elecciones del pasado domingo dejaron una Asamblea Legislativa poco fragmentada, con solo cinco fracciones y dos de ellas unipersonales: la de Coalición Agenda Ciudadana (CAC), con Claudia Dobles, y la del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), con Abril Gordienko.
La fracción del CAC marca el regreso del Partido Acción Ciudadana (PAC) al Congreso, esta vez como parte de una coalición, mientras que Gordienko asumirá la bancada más pequeña en la historia del PUSC, desde que se fundó el partido en 1983.
Un antecedente clave para entender cómo opera una fracción unipersonal es el de José María Villalta. El diputado del Frente Amplio enfrentó esa condición en dos periodos legislativos, lo que le permitió conocer de primera mano los retos, limitaciones y márgenes de maniobra que implica ejercer la labor parlamentaria sin bancada.
Más allá de los retos y limitaciones que puedan enfrentar a partir de este 1.° de mayo, estas dos fracciones tendrán los mismos derechos que las demás fracciones más grandes, explicó Edel Reales, gerente de la Secretaría del Directorio de la Asamblea Legislativa.
Ellas podrán participar en reuniones de jefes de fracción, recibir el tiempo de uso de la palabra, contarán con plazas de asesores asignados por el Congreso y con renta presupuestaria y logística de fracción.
Se encontrarán obstáculos, pero no por asuntos reglamentarios, sino por su capacidad reducida frente a fracciones con varios diputados. Por ejemplo, les costará influir decisivamente sin alianzas, tendrán menos injerencia en comisiones y su carga de trabajo será elevada.
Reales explicó que también tendrán ciertas ventajas, como un control total de su posición política, participación plena en la negociación de agenda, exposición mediática propia directa y flexibilidad en la presentación de iniciativas y mociones.
Kattia Benavides, politóloga experta en análisis legislativo, destacó que las fracciones unipersonales “no se pueden menospreciar”, porque en votaciones ajustadas pueden hacer la diferencia.
En la próxima composición legislativa, el Partido Pueblo Soberano (PPSO) contará con mayoría absoluta de 31 curules, pero en votaciones de mayoría calificada de 38 diputados (como reformas constitucionales, remover magistrados o darle vía rápida a un proyecto) requerirá apoyo de otros bloques políticos y ahí podría ser determinante el papel de Dobles y Gordienko.
Destacó, además, que ellas tendrán la oportunidad de ser la cara de sus partidos durante los próximos cuatro años, a diferencia de diputados que pueden perder visibilidad en fracciones numerosas.
Benavides recordó que sí hay diferencia entre fracciones unipersonales y diputados independientes. Estos últimos pierden el derecho al voto en reuniones de jefes de fracción, no reciben tiempo para control político ni plazas de asesores asignadas por la Asamblea Legislativa.
La experiencia de Villalta
El último diputado en ocupar una fracción unipersonal fue José María Villalta, del Frente Amplio, en el periodo 2018-2022. Enfrentó la misma situación en el periodo 2010-2014.
Villalta, quien el domingo quedó electo como legislador por tercera vez (por primera ocasión con compañeros de bancada), afirmó que uno de los mayores desafíos de ser fracción unipersonal es tener que encargarse por sí solo de asuntos a nivel nacional, en lugar de atender solo los de su provincia como podrían hacer otros diputados.
“Uno tiene que multiplicarse y diversificar su capacidad de trabajo, abordando todas las distintas problemáticas, todas las distintas temáticas, reuniéndose con los más distintos sectores y también estando por todo el territorio nacional”, declaró a La Nación.
Agregó que en fracciones grandes los diputados también se reparten los temas, pero un diputado unipersonal tiene que abarcarlos todos, por lo que necesita asesorarse bien para llegar preparado a discutir asuntos sociales, agropecuarios, de salud, educación, ambiente, entre otros.
Su interés en múltiples temas también lo obligaba a atender dos comisiones programadas a la misma hora. Asistía a una comisión a exponer su criterio o votar un proyecto, y luego corría a otra comisión.
“Es un reto inmenso que demanda atención, reuniones, que el partido le ponga atención a sus demandas, el despacho uno recibía mayor solicitudes de audiencias, de visitas, de denuncias, a veces era imposible atenderlas todas”, afirmó.
Entre las ventajas, mencionó que se garantizaba ser el jefe de fracción durante los cuatro años, lo que le daba cierta flexibilidad para escoger temas y no tenía que discutir para decidir la posición de la bancada en temas polémicos.
