
La presidenta electa de la República, Laura Fernández Delgado, antes de bajar a brindar su discurso de victoria tras el triunfo en las elecciones nacionales, recibió una videollamada de felicitación del presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles.
La politóloga, de 39 años, será la segunda mujer en ocupar la Presidencia de Costa Rica, después de la liberacionista Laura Chinchilla, quien fue electa para el período 2010-2014.
Los simpatizantes de Laura Fernández vivieron una celebración pese al frío y la lluvia que cayeron durante la mayor parte de la noche. La velada fue animada por el grupo musical Expreso, que puso a bailar a los seguidores de Fernández, congregados en un pequeño parqueo al costado del hotel Aurola. Otro nutrido grupo de simpatizantes siguió los acontecimientos desde el parque Morazán.
Los seguidores del Partido Pueblo Soberano siguieron la transmisión del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) entre la desesperación y la molestia. La inconformidad se hizo evidente cuando la presidenta del TSE, Eugenia Zamora, fustigó los intentos de algunos actores por desacreditar la labor del ente electoral, lo que generó protestas entre los partidarios.
La algarabía estalló con la llegada de los primeros resultados, que ya auguraban una amplia ventaja de Fernández sobre sus más inmediatos contendientes.
“Ya tenemos presidenta electa” y “ganamos en primera” fueron algunas de las consignas que gritó el animador de la actividad y que fueron repetidas por los presentes.
La música volvió a detenerse y los vítores reaparecieron cuando en la pantalla instalada en el sitio se proyectó la videollamada entre Fernández y el presidente Rodrigo Chaves, quien la felicitó por la victoria.
“Costa Rica sabe que daré una lucha sin cuartel para que nuestro país siga por la senda del crecimiento económico, de la libertad y, sobre todo, del progreso de nuestro pueblo. Estoy segura de que esta transición será muy agradable, en beneficio de quienes algunos llaman ‘nadie’, pero que para mí lo son todo”, expresó Fernández.
Cuando fue el turno del discurso del candidato Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (PLN), los partidarios chavistas guardaron silencio y escucharon sin mayor reacción sus palabras.
Laura Fernández bajó a la tarima principal acompañada por su esposo, Jeffrey Umaña, así como por Francisco Gamboa, primer vicepresidente, y Douglas Soto, segundo vicepresidente.
Entre consignas y oraciones, los simpatizantes gritaron tras las voces de ella de:
“Gracias a Dios por esta jornada electoral”,
“Democracia, democracia, democracia”,
“Este es un momento histórico y, sobre todo, un momento de gloria para nuestra democracia. El pueblo habló, la democracia votó y optó por la continuidad del cambio. Un cambio que busca rescatar y perfeccionar nuestras instituciones democráticas y devolverlas a ustedes, el Pueblo Soberano”, comentó Fernández.
Según declaró la presidenta electa, la continuidad buscará la prosperidad del país, que dio un ejemplo de cómo se puede realizar una verdadera revolución política, por lo que —dijo— Costa Rica tiene derecho a celebrar y a llenarse de júbilo.
Laura Fernández fue interrumpida en varias ocasiones por sus partidarios, quienes, ondeando banderas, coreaban sin parar el “¡Sí se pudo, sí se pudo!”.

“No olvidemos que lo más difícil empieza ahora: no defraudar a quienes nos dieron su confianza. Hoy, 1 de febrero de 2026, Costa Rica ha cerrado un ciclo en su historia política. Lo que se llamó la Segunda República, labrada en 1948 en campos de batalla abonados con la sangre de nuestros padres y hermanos, ha quedado en el pasado por la voluntad expresa del pueblo de Costa Rica”, aseguró Fernández.
La mandataria, en medio del jolgorio de sus conciudadanos, afirmó que es hora de cambios drásticos e inevitables.
“Nos toca a nosotros edificar la ‘tercera república’. Por eso y para eso se instalará el nuevo Gobierno que habremos de inaugurar el próximo 8 de mayo. El mandato que me da el Pueblo Soberano es claro: el cambio será profundo e irreversible. La ilusión es enorme y gigantesca; el sentido de responsabilidad también, el cual asumo con la tarea de concretar estas transformaciones democráticas”, afirmó Fernández.
En cuanto a su relación con la prensa, con la cual el actual gobierno vivió una serie de diferencias y enfrentamientos, la presidenta electa expresó: “El papel de la prensa en la ‘tercera república’ debe ser auténticamente libre para cumplir su labor cotidiana de informar a la ciudadanía sobre el acontecer nacional, y la libertad de prensa, así entendida, comprende el deber y el derecho a la crítica periodística”.
La presidenta electa enfatizó: “El periodismo es un servicio a la sociedad, enmarcado por los deberes de la objetividad, la veracidad y la responsabilidad, y no debe convertirse en una moneda de trueque que se otorga a los medios de comunicación para que trafiquen con la información pública y la administren de forma chantajista y extorsiva para favorecer intereses económicos particulares”.


