
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Orlando Aguirre, calificó como positiva la propuesta de la presidenta de la República, Laura Fernández, de retomar las reuniones entre los presidentes de los supremos poderes para abordar, entre otros asuntos, acciones en materia de seguridad.
“El Poder Judicial saluda con aprecio el anuncio de reactivar las reuniones de presidentes de los supremos poderes de la República. Es una buena decisión para el país y la reconocemos como tal”, manifestó Aguirre.
No obstante, el jerarca señaló que este tipo de encuentros no constituye una iniciativa nueva, sino que forma parte de una tradición institucional costarricense.
Según explicó, durante años los presidentes de la República, la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se reunían cada tres meses para analizar los principales asuntos del país.
Fernández hizo el llamado al diálogo durante la tradicional Cadena Nacional, que transmite la Casa Presidencial cada domingo.
Condiciones para un diálogo fructífero
No obstante, Aguirre advirtió que, para que un proceso de diálogo produzca resultados, debe desarrollarse bajo determinadas condiciones: la buena fe, el respeto entre las partes, una disposición real para escuchar y comprender las posiciones de los demás y reglas claras conocidas previamente por todos los participantes.
En ese sentido, planteó que las reuniones deberían contar con una agenda de trabajo previamente definida, de manera que cada institución pueda prepararse y realizar sus aportes.
Pero uno de los principales énfasis del presidente de la Corte fue la necesidad de respetar las competencias constitucionales de cada poder. “Se coordina sin que nadie mande sobre nadie. Cada institución llega como igual, con responsabilidades que son propias y no se ceden”, afirmó Aguirre.
El magistrado agregó que la rendición de cuentas de cada poder debe realizarse conforme a los mecanismos establecidos en la Constitución y la ley. Además de convocar a los supremos poderes, Fernández se comprometió a informar cada tres meses sobre los avances y el cumplimiento de obligaciones por parte de cada institución.
Aguirre también subrayó la importancia de sostener un diálogo orientado por el respeto a las obligaciones constitucionales relacionadas con el financiamiento de la justicia y el carácter no negociable de las decisiones que corresponden a los jueces. También señaló como objetivos compartidos el fortalecimiento de la seguridad y la mejora del servicio a la ciudadanía.
Seguridad como responsabilidad compartida
Aguirre sostuvo que los problemas que enfrenta el país, y particularmente la seguridad, no corresponden exclusivamente a una institución, por lo que requieren coordinación entre los distintos poderes.
“Con esas condiciones, el diálogo no solo es posible, es el mejor camino porque en esa mesa cada institución explica lo que necesita y escucha a las demás, porque los problemas más difíciles, empezando por la seguridad, no son de una sola institución, son problemas de todas”, afirmó.
Aguirre aseguró que el Poder Judicial continuará cumpliendo las funciones que le corresponden: “Perseguir el delito, proteger a las personas y llevar justicia a cada rincón del país”, declaró.
El presidente de la Corte cerró su mensaje con un llamado a mantener la conversación institucional bajo reglas de respeto y sin que ninguno de los poderes pretenda imponerse sobre los demás. “Un país se construye conversando, con reglas claras y con respeto. En esa conversación Costa Rica siempre va a contar con su Poder Judicial”, concluyó.
