
En junio del 2021, Maureen Guzmán Mora denunció al entonces regidor de Desamparados, Mario Alvarado Jiménez, del partido Nueva República (PNR), por hostigamiento sexual. Al final, la cúpula de esa municipalidad comprobó los hechos y lo suspendió por 15 días sin derecho a participar en las sesiones del concejo municipal y a cobrar dietas.
La cúpula de ese ayuntamiento concluyó que Alvarado le pidió a la ofendida, de manera implícita, un favor sexual a cambio de que el ayuntamiento levantara un muro de contención en una margen del río Damas, que colinda con la vivienda donde ella vive, en la comunidad de Fátima.
La resolución tardó cuatro meses en llegar y, en ese ínterin, ella sufrió persecución y constantes llamadas telefónicas, donde la intimidaban y le pedían que retirara la denuncia.
Las llamadas eran de números de teléfono privados, entonces nunca supo de quiénes se trataban, pero eran hombres y mujeres, según relató a La Nación.
“Eran llamadas anónimas; me decían que yo era el diablo y que estaba actuando sobre este hombre santo. Que la esposa de él era profeta y que Dios iba a actuar contra mí.
”En todas las llamadas, siempre me decían esas palabras, que yo era el diablo, que yo era el maligno, que yo quería dañar a este hombre y así sucesivamente", contó Guzmán.
Tanto era el acoso, según su testimonio, que hasta llegó a dudar si ella era la culpable de lo que estaba pasando.
“Entré en un conflicto porque yo decía: ‘Y si yo estoy mal’. Comencé a cuestionarme, porque la gente comenzó a atacarme. En ese momento, fue cuando busqué consejos de los misioneros de la iglesia donde voy.
”Y lo único que ellos me dijeron fue: ‘Dios puso leyes, puso a estas personas para que nos defiendan, entonces, busque cómo defenderse, porque él no tiene derecho de actuar contra usted así, ni de que vengan personas de corazón tan feo que la hagan sentir mal’. Y entonces, decidí seguir para adelante”, narró Guzmán.
Además de esas llamadas anónimas, ella dice que recibió otra llamada de una dirigente de Nueva República en Desamparados, de nombre Zaida y cuyo apellido no recuerda. La llamada fue en la misma línea, para que retirara la denuncia.
Un periodista de este periódico contactó por teléfono al exregidor Alvarado, quien atendió la llamada, pero cuando se le informó el tema, pidió que las consultas se le enviaran por correo para responder con su abogado. Al cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.
Sanción administrativa
Al final, el 1.° de octubre del 2021, el Concejo Municipal de Desamparados sancionó a Mario Alvarado por hostigar sexualmente a Maureen Guzmán. La suspensión quedó en firme dos meses después, el 1.° de diciembre de ese año, luego de que se le rechazara una apelación.
En una audiencia ante la comisión investigadora que indagó el caso, Alvarado reconoció que le envió mensajes por WhatsApp a Guzmán e incluso le pidió disculpas.
“Si bien no le indicó directamente que requería un favor sexual de su parte para obtener el arreglo de la problemática vecinal, lo cierto es que así lo sintió la denunciante de forma implícita.
”Prueba de lo anterior es el reconocimiento de los hechos por parte de don Mario y la solicitud de perdón a la víctima, que demuestran que don Mario tuvo conciencia en todo momento de su actuar, independiente de que no lo considerara ofensivo para la víctima, ya que esta es una conducta y reacción típica de un hostigador: considerar que sus actuaciones son correctas”, se consignó en el informe de esa comisión ( N.° OC-004-2021), del 10 de setiembre el 2021.
Ahora, ella inició un procedimiento en contra de la Municipalidad ante el Tribunal Contencioso Administrativo, en el que busca una indemnización por el aparente daño causado.

