
La Asamblea Legislativa del periodo 2022-2026 se despidió, el pasado martes, marcada por las estratagemas de un bloque oficialista integrado no solo por los ocho diputados chavistas del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), sino también por una serie de aliados, cuyos pactos en la penumbra con el gobierno dieron mayor músculo político a Rodrigo Chaves frente a la oposición, en la recta final del periodo.
Dicha alianza logró bloquear varias votaciones fundamentales de los últimos ocho meses en el plenario legislativo, empezando en setiembre del 2025 con una solicitud de la Corte Suprema de Justicia de levantarle la inmunidad al mandatario para que afrontara una acusación penal por supuesta concusión.
El último acuerdo de esta “fracción” chavista-fabricista ampliada quedó en evidencia, el pasado martes, cuando 22 legisladores rehuyeron de su responsabilidad constitucional de asistir al plenario para discutir tres informes presentados contra Fabricio Alvarado, jefe de fracción del Partido Nueva República (PNR), por supuesto abuso sexual.
Su ausencia no solo impidió completar el cuórum requerido para sesionar, sino que también impidió al Congreso decidir si fijaba o no una amonestación ética pública a Alvarado por los hechos denunciados por la excongresista Marulin Azofefa.
Además, significó una deslucida despedida para la actual camada de legisladores en su última sesión.
En este bloque cercano a Zapote se pueden identificar claramente los seis congresistas del PNR, liderados por Fabricio Alvarado.
También figuran cuatro miembros del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Se trata de María Marta Carballo, Melina Ajoy, Carlos Andrés Robles y Horacio Alvarado, todos ellos con proceso ético abierto en el partido por su apoyo al chavismo.
Además, se adhirieron al oficialismo dos independientes: el exliberacionista Gilberth Jiménez y el exsocialcristiano Leslye Bojorges, aparte de las aún verdiblancas Sonia Rojas y Carolina Delgado, quienes fueron separadas del Partido Liberación Nacional (PLN) por decisión de sus compañeros.
En criterio del analista político Daniel Calvo, el oficialismo no solo terminó arrebatando alcaldes a otros partidos políticos, sino también diputados de otras tiendas, para construir un bloque duro.
Calvo señaló que este grupo, si bien no tuvo votos suficientes para aprobar las reformas prometidas (jornadas 4-3, venta del Banco de Costa Rica y armonización eléctrica), sí tuvo el músculo necesario para cuidar de los suyos y decidir cuándo sesionar en el plenario, a conveniencia.

La factura que cobró Fabricio Alvarado
En realidad, no es secreto la existencia de esa alianza. Aunque no hay ningún pacto firmado, resulta evidente que dicho bloque se movió al vaivén de los vientos y los intereses que soplaron desde Zapote.
Otro momento decisivo que evidenció “las buenas relaciones” entre Pilar Cisneros, jefa del oficialismo, y Fabricio Alvarado fue cuando el plenario conoció una solicitud de desafuero del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para que el presidente enfrentara 15 denuncias de beligerancia política.
En aquella ocasión, los seis votos que manejaba Alvarado resultaron decisivos para que Chaves conservara su inmunidad.
El apoyo abierto del PNR a la causa oficialista habría generado la factura que, cinco meses después, cobraron los fabricistas para salvar a su líder de una amonestación ética pública por supuestos reiterados comportamientos de hostigamiento sexual.
Para Daniel Calvo, el reclutamiento de aliados permitió al gobierno establecer un cambalache político como el que ellos mismos tanto le criticaron a la vieja política bipartidista, y que “operó también como una red de cuido para impedir los votos suficientes para el desafuero de Chaves, en dos ocasiones, y la sanción a Fabricio Alvarado por presunto abuso sexual”, pese a que la propia presidenta electa, Laura Fernández, denunció haber sufrido acoso sexual del líder evangélico.

La búsqueda de puestos en el bloque
Los aliados externos se acercaron todavía más al chavismo luego de los resultados electorales alcanzados por Laura Fernández el pasado 1.º de febrero.
En días previos a los comicios, cinco socialcristianos tomaron la decisión de apoyar públicamente la candidatura de Fernández, pero finalmente el anuncio solo lo difundieron María Marta Carballo y Leslye Bojorges; este último hoy es independiente.
Carballo y Bojorges han coqueteado con el oficialismo para que les den un puesto en el nuevo gabinete chavista, mientras que el también socialcristiano Carlos Andrés Robles le confirmó a La Nación que envió sus atestados a Fernández para que lo considere en un cargo.
En corrillos legislativos se ha mencionado la posibilidad de que Horacio Alvarado vuelva al servicio diplomático.
Alvarado fue protagonista en una etapa previa de la conformación del bloque chavista-fabricista cuando, en abril del 2024, Rodrigo Chaves intentó, sin éxito, negociar con varios partidos para buscar un candidato que derrotara a Rodrigo Arias en las elecciones para la presidencia legislativa.
De igual forma, el eventual interés de Fabricio Alvarado y Leslye Bojorges por ocupar un puesto en la próxima administración iría de la mano de la posibilidad de obtener inmunidad ante las causas penales que ambos arrastran. El primero por presunto abuso sexual y violación de una menor de edad, y el segundo, por supuesto tráfico de influencias y solicitud de dádivas.
Por otra parte, el chavismo habría logrado un acercamiento con varias figuras del PLN, tras observar signos de ruptura interna en la decisión de Gilberth Jiménez de enfrentarse a Arias por la presidencia legislativa y en las acciones de Carolina Delgado por bloquear el avance del proyecto para la creación de la Jurisdicción Especializada de Delincuencia Organizada (JEDO).
Además, Sonia Rojas dio un giro inesperado hacia el oficialismo en diciembre pasado, cuando a última hora se ausentó de la votación sobre el desafuero de Chaves solicitado por el TSE, y fue sancionada por la fracción.
Antes, tuvo un desencuentro con la campaña de Álvaro Ramos, cuando esta dejó por fuera de la estructura provincial liberacionista de Puntarenas a la tendencia de la que ella forma parte, que es la de los exdiputados Gustavo Viales y Olivier Jiménez.
Con los sustantivos apoyos de los legisladores de los partidos tradicionales, el episodio de cierre de telón de esta Asamblea terminó de retratar un bloque chavista-fabricista que se las ingenió para esquivar uno de sus casos éticos más sensibles. A pesar de ese triunfo del gobierno y sus aliados, Fabricio Alvarado pasa a la historia como el primer congresista al que se le aplica el Reglamento contra el Hostigamiento Sexual en cuesta de Moras.
