La presidenta de la República, Laura Fernández, participó la tarde de este sábado 9 de mayo en la Santa Eucaristía celebrada en la basílica Nuestra Señora de Los Ángeles, un día después de asumir oficialmente su mandato.
El acto religioso fue su primera actividad pública, tras la ceremonia de toma de posesión realizada el viernes. A las afueras de la iglesia, en Cartago, esperaban creyentes, simpatizantes de Fernández y medios de comunicación.
La mandataria arribó a las 3:56 p. m. acompañada de su esposo, Jeffrey Umaña, y sosteniendo una caja que contenía la banda presidencial. Al bajar del vehículo, el público presente la recibió, en la tarde soleada, con aplausos y algunos hasta gritaban su nombre.
De inmediato, la mandataria se dirigió a saludar al padre Miguel Adrián Rivera, quien también la esperaba para recibirla. “Venía comentándole a mi esposo, cuando vimos tanta gente, tantas patrullas y cosas que si la gente se imagina la cantidad de veces que yo he venido a los pies de la Negrita (...)”, le dijo la presidenta.
La misa duró aproximadamente una hora y media, pero antes de finalizar, la presidenta le entregó la banda presidencial a la Virgen de Los Ángeles.
Gabinete y diputados también asistieron
Algunos miembros del gabinete de Fernández llegaron a la iglesia a las 3:22 p. m. En tanto, el vicepresidente Francisco Gamboa arribó a las 3:44 p. m.
“Un gusto estar aquí con la virgencita”, expresó el vicepresidente Gamboa a su llegada, cuando fue recibido con aplausos antes de ingresar al templo. Posteriormente, brindó breves declaraciones a la prensa sobre la petición que hizo a la Virgen de Los Ángeles.
“Que la virgencita nos ayude a que las cosas no salgan bien en el gobierno, de esa manera le está ayudando a los costarricenses. Estamos aquí para precisamente ponernos en manos de Dios, pedirle ayuda a la virgencita, a la Negrita y ya habrá tiempo para hablar de todo”, manifestó al ser consultado sobre otros temas.
A la misa también asistieron diputados oficialistas, como Yara Jiménez, Nogui Acosta, Anna Katharina Müller y José Miguel Villalobos; así como el embajador de Alemania en Costa Rica, Daniel Kriener.

Llamado a ‘conservar la capacidad de escuchar’
Sentada junto al padre Miguel Adrián Rivera —quien la recibió a su llegada a la basílica, en medio de aplausos—, la mandataria escuchó las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, monseñor Javier Román Arias.
“Que el Señor la acompañe y le conceda fortaleza en esta responsabilidad”, expresó el líder religioso.
En su homilía, monseñor Javier Román hizo un llamado a la unidad nacional y pidió sabiduría para las nuevas autoridades del país.
“A Dios no se le busca únicamente en los momentos solemnes o al comenzar una nueva etapa. Se le busca cada día; en las decisiones importantes, en las noches de preocupación, en el cansancio y también en las alegrías y los logros”, dijo.
El jerarca religioso señaló que Costa Rica atraviesa momentos marcados por la violencia, la inseguridad y la pérdida de oportunidades para muchas familias.
“La necesitan nuestras comunidades, marcadas por la inseguridad, el narcotráfico y los homicidios”, expresó durante la misa.
También pidió que el nuevo gobierno actúe con prudencia y claridad para actuar.
“Que les conceda sabiduría para decidir, prudencia para escuchar y claridad para actuar pensando siempre en el bienestar de nuestro pueblo. Porque la vida pública no está separada del plan de Dios. La política, vivida con rectitud, puede convertirse en una verdadera vocación orientada al servicio de los demás. Quien gobierna no lo hace solamente con poder, sino con responsabilidad ante Dios y ante su pueblo”, manifestó.
Durante el mensaje, Román Arias recordó, además, que es la segunda vez en la historia del país que una mujer asume la Presidencia de la República y destacó la importancia de gobernar “sin perder la sensibilidad del corazón”.
“El pueblo espera mucho de quienes reciben una responsabilidad tan grande señora Presidente, pero quizá lo más importante nunca será solamente la capacidad de gobernar, sino conservar la capacidad de escuchar, de reconocer errores y de no olvidar nunca a quienes más necesitan ser vistos y acompañados”, le dijo a Laura Fernández antes de finalizar la homilía.
Sin declaraciones a la prensa
Una vez que finalizó la misa, a eso de las 5:30 p. m., Laura Fernández salió de la iglesia y se fue directo a su vehículo, sin brindar declaraciones a la prensa.
Mientras la mandataria caminaba hacia las afueras de la basílica, a los medios de comunicación no los dejaban salir del espacio que les fue asignado para cubrir la misa. Una vez quitaron la restricción, la mandataria ya se había montado en su vehículo.
Afuera de la iglesia, tras la salida de la mandataria, se escuchaban diversas opiniones entre los asistentes.
Una de esas voces era la de Isabel Coto Gómez, vecina de Tierra Blanca, quien reconoció que ella no votó por Fernández, pero cree en ella.
“La gloria es de Dios. No voté por Laura Fernández, pero la fe en Dios y una mujer que cumplió lo que dijo, aquí está Cartago presente diciéndole que creemos en ella”, dijo.
Ana Yancy Cerdas Garro, vecina de El Guarco, también estuvo presente en la misa y mencionó a La Nación que cree “firmemente” en el cambio y en Fernández. “Los creyentes vinimos a unirnos con ella a orar por esta situación de Costa Rica. Definitivamente acudir a la Santísima Virgen, a nuestra madre, la Virgen de Los Ángeles, ha sido muy certero de parte de ella”, agregó.
Por su parte, Carlos Fernández, de Turrialba, espera que el gobierno de la nueva presidenta sea “uno de los mejores”. “Esa es la esperanza y la fe que tenemos”, comentó.

