
“Todos los aquí presentes estamos en contra de los abusadores y los encubridores, estamos exactamente en el mismo lado. Podemos ser aliados y no enemigos, y creo que lo somos”. Con ese mensaje, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, Francisco Javier Acero Pérez, defendió la necesidad de colaboración y corresponsabilidad dentro de la Iglesia para enfrentar los casos de abuso.
Las declaraciones las ofreció este lunes en conferencia de prensa con motivo del V Congreso Latinoamericano del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (Ceprome), que se realizará en Costa Rica del 3 al 5 de marzo.
Durante su intervención, Acero afirmó que la iglesia Católica debe actuar con firmeza frente a quienes hayan incurrido en conductas indebidas o hayan permitido su encubrimiento. “Debemos juntos encontrar las manzanas podridas y, de ser las existencias, apartarlas de las sanas”, indicó.
También insistió en que la confianza pública solo puede restablecerse mediante acciones comprobables y sostenidas en el tiempo. “La credibilidad no se recupera con discursos, sino con procesos verificables, y este congreso forma parte de un compromiso sostenido por fortalecer estructuras de prevención y acompañamiento en toda nuestra región”, afirmó.
Según explicó, el congreso abordará tres dimensiones: la fe, como fundamento pastoral que no niega la herida; el cuidado, mediante protocolos claros, formación especializada y procesos de escucha; y la justicia restaurativa, que implica responsabilidad institucional, colaboración con autoridades civiles y garantías de no repetición.
“Para hablar de reparación, esto implica al final reconocer que hubo daño y la iglesia no puede sanar, si no reconoce esto. No es un gesto simbólico, es un proceso concreto, que exige responsabilidad, formación y transformación cultural”, destacó.
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