
La destitución inmediata de Manuel Tovar como ministro de Relaciones Exteriores, mientras representaba a Costa Rica en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), expone la imagen internacional del país y puede restarle capacidad diplomática para impulsar la candidatura de Rebeca Grynspan a la Secretaría General del organismo, según dos excancilleres y dos especialistas en relaciones internacionales consultados por La Nación.
Los expertos coinciden en que el momento y el lugar en que ocurrió la salida amplifican sus repercusiones. Tovar estaba en Nueva York, participaba de la agenda diplomática de Costa Rica y el lunes 28 debía pronunciar el discurso del país ante la Asamblea General.
Mientras algunos especialistas consideran que la forma en que se produjo la destitución proyecta una crisis en el manejo de la política exterior, otros señalan que todavía faltan detalles sobre lo ocurrido entre Tovar y la presidenta Laura Fernández para dimensionar las repercusiones del episodio.
Destitución inmediata de Manuel Tovar
Fernández destituyó al canciller este jueves bajo el argumento de que Tovar no le informó previamente sobre una reunión del Escudo de las Américas, celebrada el martes 22 de setiembre en Nueva York y en la que participó el presidente estadounidense Donald Trump.
Casa Presidencial calificó la actuación de Tovar como una “negligencia” y afirmó que la falta de aviso impidió a Fernández participar en el encuentro, lo que, según el Ejecutivo, causó un “gran daño de carácter estratégico”.
La presidenta posteriormente se disculpó con la embajadora estadounidense en Costa Rica, Melinda Hildebrand, por su ausencia.
La mandataria había decidido previamente no asistir a la Asamblea General de la ONU y el día de la reunión del Escudo de las Américas se encontraba en Colombia reuniéndose con su homólogo Abelardo de la Espriella.

Tovar, por su parte, quedó encargado de representar al país en Nueva York.
Una situación nunca antes vista
El excanciller Manuel González, quien dirigió el Ministerio de Relaciones Exteriores entre 2014 y 2018, calificó como sumamente inusual que un canciller sea removido de manera inmediata mientras representa al país en una cita de este nivel.
“Mire, nunca lo había visto. Nunca me tocó, en los cuatro años que fui, enterarme de que alguien había sido destituido ahí, en el acto”, afirmó.
González reconoció que la designación y remoción de ministros es una potestad presidencial, pero señaló que, sin conocer otros elementos que pudieran haber incidido en la decisión, habría sido posible esperar hasta que Tovar concluyera sus compromisos.
“Perfectamente uno puede esperarse al lunes: da su discurso, termina sus reuniones y después hablamos y tomamos la decisión de que usted se vaya”, expresó.

Rodolfo Solano, exembajador de 2020 a 2022, también puso el énfasis en el momento escogido para remover a Tovar.
“Lo que a mí me llama la atención no es tanto la destitución, sino el cómo y el dónde. Que se realice en el corazón de la diplomacia multilateral, en un mundo tan fragmentado, con una candidata costarricense a la Secretaría de las Naciones Unidas, pues lo invita a uno a meditar si a veces el cómo puede tener alguna consecuencia”, manifestó.
Solano añadió una advertencia sobre cómo estos episodios permanecen dentro de las relaciones entre países: “En política exterior, viera que la diplomacia tiene memoria y tiene muy, muy buena memoria”.
También afirmó que el episodio puede desplazar los temas que Costa Rica pretendía posicionar durante la cita internacional.
“Costa Rica iba a estar presente en Naciones Unidas con temas como cambio climático, financiamiento para el desarrollo, diplomacia de los océanos, cómo vamos a regular la inteligencia artificial, por qué seguimos invirtiendo más en armamento y menos en educación. Y resulta que nuestra incidencia ahora va a ser que nos quedamos sin canciller durante la Asamblea General”, expresó.
Grynspan y una oportunidad para buscar apoyos
El episodio ocurre, además, en un momento decisivo para la candidatura de Rebeca Grynspan.
Costa Rica oficializó su postulación en marzo y la elección requiere superar el proceso en el Consejo de Seguridad, donde los cinco miembros permanentes tienen derecho de veto, antes de que el nombre seleccionado sea elevado a la Asamblea General.
La costarricense obtuvo nueve apoyos en la tercera votación informal del Consejo de Seguridad, celebrada recientemente, aunque también recibió cinco votos en contra y una abstención. Por ello, la competencia permanece abierta.
Tovar, en su mensaje posterior a la destitución, destacó la importancia de la cita internacional, “particularmente ante la posibilidad real de asegurar la histórica elección” de Grynspan como secretaria general.
El exembajador, Manuel González, destacó que esta semana era particularmente importante por la candidatura y recordó que el canciller tenía una agenda de reuniones que podía contribuir a ese esfuerzo.
“Estoy seguro de que doña Rebeca está teniendo miles de reuniones en las que la ha acompañado o la debería acompañar el canciller”, señaló.
Según González, con la destitución, las reuniones que Tovar tenía programadas para los días siguientes quedaron afectadas.

Por su parte, el excanciller, Rodolfo Solano, consideró que la decisión previa de la presidenta Laura Fernández de no asistir a la Asamblea ya había reducido la capacidad del país para realizar gestiones al máximo nivel en favor de Grynspan.
“Yo sé que se hicieron esfuerzos entre reuniones bilaterales promovidas por el canciller (Manuel Tovar), pero no es lo mismo cuando un presidente apoya una candidatura”, dijo.
Para Solano, esta Asamblea representaba posiblemente una de las últimas oportunidades de Costa Rica para realizar una acción de incidencia de alto nivel antes de la definición del proceso. No obstante, Solano evitó afirmar que la destitución vaya a perjudicar necesariamente el resultado de la candidatura.
‘Hace pensar que hay una crisis’
El analista internacional, Carlos Murillo, criticó el efecto que puede generar la destitución en la percepción externa del Gobierno.
Murillo afirmó que la salida inmediata de un canciller que estaba a pocos días de representar al país ante la Asamblea General puede transmitir una señal de problemas internos en la conducción de las relaciones exteriores.
En esa misma línea, Carlos Cascante, profesor de la Universidad Nacional (UNA), advirtió sobre las consecuencias que puede tener el episodio, aunque sostuvo que todavía falta conocer la versión de Tovar y otros detalles de lo ocurrido.
Cascante estimó que, si efectivamente el entonces canciller sabía que Trump participaría en el encuentro y no se lo comunicó a Fernández, se trataría de un error relevante debido al nivel de la reunión.
Además, explicó que la presencia del canciller no equivale políticamente a la de la presidenta cuando una convocatoria está dirigida a jefes de Estado. Según dijo, Tovar podía representar a Costa Rica, pero no sustituir las funciones y el mandato de Fernández.
A su criterio, la ausencia presidencial en una reunión con Trump también podía ser interpretada por Estados Unidos como una decisión de Costa Rica de reducir la importancia otorgada al encuentro.
No obstante, cree que la decisión de destituirlo mientras se desarrollaba la Asamblea General convirtió el episodio en un asunto mucho más visible.
Murillo considera, por su parte, que ya existían señales de diferencias entre la presidenta y el entonces canciller.
“Esta administración carece de una clara línea de política exterior y a veces el canciller hace unas declaraciones distintas a las que ha hecho la presidenta”, afirmó al recordar diferencias públicas sobre asuntos internacionales.
Cascante coincidió en que durante los primeros meses del Gobierno se han evidenciado diferencias entre las posiciones expresadas por la Cancillería y las sostenidas por Casa Presidencial, aunque matizó que este tipo de situaciones son normales al comienzo de una administración.
Como ejemplo, mencionó las diferencias mostradas alrededor de Nicaragua, cuando Fernández se refirió a la situación de ese país y posteriormente Tovar indicó que Costa Rica estaba en contra de la dictadura nicaragüense. También citó la situación con Panamá (por restricciones a las exportaciones de productos ticos), como otro episodio en el que observó discrepancias entre ambos.
Reuniones de alto nivel suelen prepararse
Los excancilleres consultados, Manuel González y Rodolfo Solano, también coincidieron en que la organización de la agenda costarricense durante la Asamblea General normalmente comienza con anticipación.
González explicó que las reuniones formales de alto nivel suelen programarse previamente, aunque durante la semana de la ONU también pueden surgir cambios, encuentros bilaterales o modificaciones de última hora.
Solano detalló que, antes de una Asamblea General, se conforman equipos entre San José y la misión de Costa Rica en Nueva York para definir agenda, discursos, eventos, reuniones bilaterales y objetivos.
A su juicio, el encuentro con Trump “tuvo que estar previsto y organizado con antelación”. También explicó que una invitación de esa naturaleza puede llegar mediante la Embajada de Estados Unidos en Costa Rica, la representación estadounidense ante la ONU o por ambos canales, para luego trasladarse a Presidencia y valorar la participación.
