
Rebeca Grynspan, candidata costarricense a la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU), fue consultada este miércoles sobre uno de los temas más sensibles de la agenda internacional: los eventuales cambios en la conformación del Consejo de Seguridad del organismo.
Durante su participación en las audiencias públicas organizadas por la Asamblea General con los aspirantes al alto cargo, Grynspan evitó fijar una postura personal sobre cuál debería ser la integración del órgano.
“Corresponde a los Estados miembros tratar de alcanzar una convergencia y un consenso en torno a la reforma. No se trata únicamente de la composición del Consejo de Seguridad; también hay grupos que cuestionan o buscan cambiar sus métodos de trabajo. Ustedes están al mando del proceso de reforma del Consejo de Seguridad”, respondió ante una consulta del embajador de Japón, Yamazaki Kazuyuki.
Japón, junto con India, Brasil y Alemania, integra el llamado G4, un grupo de países que impulsa reformas al Consejo de Seguridad, especialmente en lo relativo a la ampliación de sus miembros permanentes con el objetivo de lograr una representación más acorde con la realidad global.
Un reflejo del mundo actual

Aunque Grynspan evitó pronunciarse sobre cómo debería configurarse esa eventual reforma, sí fue enfática en señalar que el peso y la legitimidad del Consejo dependen de su capacidad de reflejar la realidad geopolítica actual.
“El Consejo de Seguridad tendrá más peso si representa al mundo de hoy, y no al de 1945; así que mi posición es clara”, concluyó.
La referencia al año 1945 remite al contexto de creación de la ONU y del propio Consejo de Seguridad, en un momento en que el mundo buscaba reconstruirse tras la Segunda Guerra Mundial.
La estructura del órgano responde a ese escenario: sus cinco miembros permanentes, con poder de veto, son las potencias vencedoras del conflicto: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China.
La consulta ya había sido planteada previamente por el embajador de Mali, Issa Konfourou, en representación del bloque de países africanos, quien destacó que para los países de su región, la ausencia de un Estado africano en los miembros permanentes es considerada como una injusticia histórica.
Al respecto, Grynspan empatizó con la postura del diplomático al señalar de que ella también proviene de una “región que se siente subrepresentada”, en relación con la ausencia de Estados latinoamericanos entre los miembros permanentes.
Seguidamente, destacó la importancia de buscar una convergencia entre las distintas posturas existentes en el seno de la ONU para definir el mejor camino a seguir, para lograr que el Consejo sea ese reflejo del mundo actual.
Invocación del artículo 99
La costarricense también fue consultada por la embajadora de Letonia, Sanita Pavļuta-Deslandes, sobre los pasos que tomaría en caso de invocar el artículo 99 de la Carta de las Naciones Unidas, que permite a quien ocupe la Secretaría General, remitir asuntos al Consejo de Seguridad que considere pongan “en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”.
La vocera añadió a su consulta qué medidas impulsaría en caso de que el Consejo de Seguridad enfrente una situación en la que no logre alcanzar acuerdos, mientras continúan las violaciones a los derechos humanos o al derecho internacional.
En ese sentido, Grynspan señaló que el artículo 99 es una herramienta importante, pero debe mantenerse como un “último recurso”. Argumentó que la relación con entre la Secretaría General y el Consejo de Seguridad debe ser tal que no resulte necesario recurrir a esa posibilidad.
“Lo primero que haré es iniciar un acercamiento permanente y constante con los Estados miembros y con el Consejo de Seguridad. Puede haber estancamientos, pero eso no debe frenar el diálogo.
“El trabajo del secretario general es abrir espacios en contextos de intereses muy polarizados y divergentes para buscar convergencias y encontrar puntos en los que podamos lograr acuerdos. No tenemos que estar de acuerdo en todo, pero sí en aquello que es importante para el mundo y para millones de personas”, explicó.
Respeto al derecho internacional
Otra de las consultas que más se repitió durante la audiencia pública giró en torno a la posición de Grynspan sobre la importancia del respeto al derecho internacional.
Al respecto, la costarricense señaló que corresponde a los Estados miembros respetarlo y advirtió que no puede haber “dobles estándares”, es decir, que las normas se apliquen a unos países y a otros no.
Asimismo, destacó la importancia de apoyar y obedecer las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
No obstante, indicó la necesidad de utilizar la diplomacia preventiva como instrumento esencial para evitar escenarios en los que ocurran violaciones al derecho internacional y de los principios de la Carta de la ONU. “Es la medida más costo-efectiva”, destacó.
Recordó que ese es el mandato del artículo 1 de las Carta de Naciones Unidas, tomar medidas colectivas para prevenir la guerra, los conflictos y las atrocidades.
Grynspan disputa el cargo para dirigir la ONU con la chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi, y el senegalés Macky Sall.
