En el cantón de Buenos Aires, en la zona sur del país, el respaldo a Laura Fernández en las pasadas elecciones alcanzó un 70% de los votos, el porcentaje más alto a escala nacional.
En entrevista con La Nación, la alcaldesa Margoth Mora, quien fue la primera en renunciar al Partido Liberación Nacional (PLN) para dar su adhesión a Rodrigo Chaves, sostiene que ese resultado no fue casualidad, sino la expresión de un electorado que se ha sentido históricamente olvidado por los gobiernos de turno.
– Usted fue la primera alcaldesa en renunciar a su partido para dar su adhesión al gobierno de Rodrigo Chaves. Y justamente, este terminó siendo el cantón con el mayor respaldo a Laura Fernández en las pasadas elecciones, con un 70% de los votos. ¿Cómo se explica eso?
– En primera instancia, hace ya más de un año, cuando yo tomé la decisión de apoyar al gobierno, en realidad no fue a favor de Pueblo Soberano, ya que no existía.
“El apoyo fue al gobierno, pero fue una decisión más por la comunidad que por mí misma, porque nosotros veníamos de alcaldías anteriores donde, por ocho años —y creo que más—, el gobierno local estaba casi que divorciado con el Gobierno Central.
“Entonces, cuando estas situaciones pasan, quien se ve afectado es el cantón y cada uno de los ciudadanos del cantón, por el tema de que somos un poco invisibilizados. En Buenos Aires muchas personas se quejan de la invisibilización que ha tenido.
“Entonces, una de las estrategias que yo hice como alcaldesa recién llegando, fue acuerpar al gobierno, pero para que el gobierno nos acuerpe a nosotros. Para que nosotros pudiéramos tener canales de comunicación abiertos y poder tener un apoyo digno, un apoyo del Gobierno nacional”.
– ¿Qué cree que la comunidad de Buenos Aires vio distinto en Laura Fernández y no en el PLN, por ejemplo, que justamente fue el partido que a usted la llevó a la alcaldía?
– Bueno, hay varios factores determinantes. Uno de los factores que determinó más acá la votación era que nosotros, como cantón, llevábamos dos candidatos a la diputación en puestos elegibles. Entonces, eso fue muy significativo y muy determinante para la población de Buenos Aires.
“Y otro es que ya el tema de banderas políticas o de partido político en sí no es muy aclamado por el electorado. Ahorita, el electorado muchas veces se va por la persona.
“Si nosotros vemos, las provincias periféricas en gobiernos anteriores hemos sido muy olvidadas. Siempre el poder se concentra en los cantones de mayores índices económicos. Y los cantones de menor índice social e índices económicos son los que más afectados y más atropellados hemos venido siendo en años anteriores”.
– Otro de los temas que llama la atención es la estructura partidaria de Pueblo Soberano en Buenos Aires. ¿Cómo operó?
– Nosotros, en otras ocasiones, hemos tenido que ir a hablar con la gente y a pedir el voto. En esta ocasión, la gente nos salía a buscar cuando escuchaban que pasábamos o nos veían pasar.
“Se devolvían a buscarnos o salían al portón a pedir signos externos. Entonces ya era un poco más fácil, porque ya no había que convencer: las personas estaban convencidas”.
– ¿Cuál fue su papel directamente en la campaña de Laura Fernández?
– Bueno, mi papel en esta campaña fue más que todo de apoyo, porque no tenía una línea de liderazgo, debido a que estaba trabajando, respetando mis espacios laborales para no incurrir en beligerancia política.
“Pero sí, en todo momento, en el tiempo libre, en los sábados y los domingos, en apoyo y en conversatorios con todas aquellas personas que nos conocen de cerca, que han trabajado otros procesos de campaña.
“A pesar de que estaba la organización global y estaban también los candidatos a diputados, hay mucha gente que es dependiente del alcalde, que le preguntan a uno por dónde vamos, qué es lo que vamos a hacer, cómo me ayudan. Entonces, ese fue el enlace.
“Y creo que el papel de los alcaldes fue bastante determinante. No fui solo yo, aunque tengo la insignia ahí de la primera. Después, muchos otros alcaldes dieron su adhesión a Laura Fernández, y creo que eso es un vínculo muy fuerte o podría ser un factor determinante en que hoy sea presidenta de la República”.
– Si usted aún se mantuviera en el PLN, ¿cree que en el cantón de Buenos Aires el resultado para Laura Fernández sería distinto?
– Bueno, no sé hasta qué grado hubiese sido distinto, porque creo que, como te digo, ya la gente no vota por partido, vota por persona. Entonces, tal vez en eso no tengo mucho qué opinar”.
– Hablando de ese aspecto de la popularidad, ¿usted cree que el discurso que maneja Laura Fernández es populista, al igual que el presidente Rodrigo Chaves?
– Bueno, es que para todo proceso político hay que ser un poquito populista. Precisamente, yo le podría decir a usted que yo soy una persona no populista. Eso es lo que más me ha costado a mí en el tema político. Pero en algunos momentos hay que ser populista.
– Los medios han dicho que los cantones donde ganó Laura Fernández son los que tienen menor índice de desarrollo. ¿De aquí a cuatro años, con el nuevo gobierno, qué es lo que espera para Buenos Aires?
– Buenos Aires tiene muchos proyectos en camino, como es el tema de la morgue y del hospital, que son proyectos que han venido desde hace muchos años y que han sido presentados por distintos líderes de la comunidad, pero que al final no los hemos aterrizado.
“Esos son dos proyectos que Buenos Aires tiene que sacar. Bueno, si no lo sacamos, casi que yo le diría a usted que hay que irse de la política. Tenemos que sacarlos.
“Ahora vamos a tener dos diputados (Ariel Mora y Royner Mora) que pueden ser nuestros enlaces con el Poder Ejecutivo. Y quienes tenemos que ‘pegarnos’ a estos dos diputados son el Concejo Municipal y la Alcaldía, y las organizaciones, las asociaciones, para poder lograr nuestros objetivos”.
– Le pregunto eso porque una de las críticas que hace la ciudadanía a los partidos tradicionales es esa. Ellos prometen cosas, llegan al poder y luego se alejan de quienes los apoyaron.
– Por eso yo estoy muy de acuerdo con el tema de la continuidad, porque siempre lo he dicho y lo voy a repetir acá, y va a sonar así como un poco ilógico: a mí me parece que toda administración debe tener ocho años, al menos.
“Y en la administración pública los proyectos son muy lentos. Entonces, esto le pasa a un gobierno. Ya vamos a tener ocho: lo que le resta a don Rodrigo y lo que le vendrá a doña Laura. Ya ahí sí le diría yo que deben verse los cambios”.
