
Estamos expuestos a infinidad de estímulos y saturación informática. Con frecuencia experimentamos dificultades para mantener la atención, analizar las situaciones o, sencillamente, para concentrarnos. Sentimos que disminuyen nuestras energías y el rendimiento de nuestro pensamiento. Requerimos realizar un mayor esfuerzo intelectual, pero, a pesar de ello, percibimos que somos menos eficientes en las tareas diarias.
Una amiga me comentaba que estaba practicando una “desintoxicación” digital. Se estaban manifestando en ella síntomas de fatiga mental por saturación informativa. Ello la llevó a emprender una “dieta informativa”. Decidió desconectarse de la redes sociales por un tiempo. Empezó a sentir una calma. Una vida más serena. Se sentía menos ansiosa y más proactiva, tenía un mayor deseo de estar con sus amigos, leer un libro o hacer ejercicio físico. Sus estímulos y motivaciones empezaron a ser internos. Su equilibrio estaba ahí. No le fue sencillo vivir en off mode, pero le ayudó a vivir de forma más consciente.
No pocas veces dejamos olvidado el cargador del celular. Nos quedamos sin batería en el camino, pero a pesar del estrés que nos puede provocar, el día se nos hace más simple. Experimentamos una extraña sensación de libertad. Un amigo me decía que su calidad de vida mejoraba cuanto peor era la señal de su teléfono. Reconectaba consigo mismo y con las realidades que le aportaban felicidad: su propia vida, su familia y sus amigos. Tener una buena conversación sin interrupciones, sin constantes notificaciones. Por razones de trabajo, manejaba grandes cantidades de información y aquello empezaba a dañar sus relaciones personales. El estrés incrementaba su tensión con los colegas. Asimismo, retrasaba decisiones importantes. Luego vinieron problemas de salud.
El término síndrome de fatiga informativa (information fatigue syndrome, IFS) fue propuesto por el psicólogo británico David Lewis, quien afirma que pronto será reconocido como enfermedad. Viene acompañado de pérdida de visión, dolor de estómago, ansiedad, estrés y trastornos del sueño. Señala que necesitamos un equilibrio al procesar la información. Quienes lo padecen más son aquellas personas que están obligadas e trabajar contrarreloj porque de sus decisiones dependen vidas humanas o grandes sumas de dinero. Un estado de sobreexcitación las puede llevar a tomar decisiones irreflexivas y equivocadas.
Las redes sociales han acelerado e incrementado el flujo de noticias. El mundo nos habla de serios problemas que nos abruman cada día más. La guerra, la violencia y el odio son titulares diarios. Es entonces cuando recuerdo una de mis canciones favoritas, Let It Be, de Paul McCartney. Un himno a la esperanza, la calma y la reflexión. Ante esta avalancha de información, me digo a mí misma: “Let me be!”. ¡Déjame ser!
hf@eecr.net
Helena Fonseca Ospina es administradora de negocios.
