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Del plantón al puente: un jueves para volver a creer

Miles de almas nos convertimos en voceros de un clamor que exige un punto de giro en la narrativa del poder: restablezcan los puentes del diálogo que tanto han dinamitado

Costado sur del parque España, en San José. Puente de la Fábrica Nacional de Licores (Fanal), primer paso elevado que se construyó en la ciudad capital, entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Costado sur del parque España, en San José. Puente de la Fábrica Nacional de Licores (Fanal), primer paso elevado que se construyó en la ciudad capital, entre finales del siglo XIX y principios del XX. Roberto García H.
Costado sur del parque España, en San José. Puente de la Fábrica Nacional de Licores (Fanal), primer paso elevado que se construyó en la ciudad capital, entre finales del siglo XIX y principios del XX.
En la noche, después del plantón, pasé por el llamado puente de la fábrica de licores, primer paso elevado que se construyó en la ciudad capital. Una vez más, reflexioné en el pedido hecho por la multitud: que quienes detentan el poder restablezcan las vías de la concertación que tanto han dinamitado. (Roberto García H./Fotografía)

Tuve que acudir al diccionario para confirmar un segundo significado de la palabra “plantón” que, confieso, desconocía. Según yo, plantón era que lo dejaban a uno “plantado”, algo que, por cierto, me ocurría con frecuencia en los años mozos de fiascos y amores fallidos. Pero, ya ven, siempre se aprende y estrené para mí la renovada acepción de plantón con toda pompa, gracias a la jornada cívica del jueves 6 de agosto en la plaza de la Democracia.

Conscientes de los serios problemas que padecemos en los tres poderes de la República, preocupados por las amenazas a la independencia y operatividad del Poder Judicial, con el consecuente aumento de la criminalidad, así como la degradación casi inédita del debate legislativo (salvo poquísimas y honrosísimas excepciones), miles de compatriotas manifestamos nuestro rechazo a la nefasta ola de odio con la que el tufo populista ha conseguido polarizar el país, en contraste con el fervor democrático que, por tradición, nos caracteriza… Donde haya un costarricense, esté donde esté, hay libertad.

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