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Un ‘divorcio’ necesario

Romper con la economía del petróleo y
 disminuir las emisiones es el camino que nos salva

Empresas, autoridades o personas dirán que no pueden pagar la transición para reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Pero hay un problema: el tiempo se acabó, los daños son irreversibles y solo aumentarán si no cambiamos.

La actividad humana en Costa Rica muestra una tendencia creciente en emisión de los gases que originan la crisis climática. Desde 1990 hasta 2017, si no descontamos el CO₂ que absorben los bosques, es decir, si analizamos solamente las emisiones brutas que genera la economía del petróleo, estas aumentaron un 77%.

Mantenernos en la economía del petróleo tiene un costo tan alto como la extinción de especies, la migración de miles de personas que ya no podrán vivir en comunidades costeras, pagos millonarios una y otra vez para reparar caminos o pérdidas irrecuperables como la muerte de personas vulnerables a eventos extremos.

Si consideramos el costo tan alto de mantener la economía del petróleo, entonces no existe justificación racional y humanitaria para continuarla. Solo porque un medio de transporte o una actividad es más barata hoy, no la hace la opción que debamos seguir.

El sector productivo, el Estado y la sociedad civil ya tienen información a mano. Se pueden ajustar los precios para contabilizar el costo de no cambiar. Lo más razonable y ético no es pensar qué es más caro hoy, lo más razonable es pensar y elegir cuál es la conducta que nos salva.

La transformación puede afectar a ciertas poblaciones más que a otras. El camino hacia la salvación también debe contemplar medidas que compensen a quienes resulten dañados más gravemente, en especial a las poblaciones vulnerables, de manera que la descarbonización sea justa y equitativa.

Transición hacia el transporte eléctrico

Los datos nos muestran hacia dónde deben dirigirse las acciones más urgentes. Según el nuevo Inventario nacional de gases de efecto invernadero (Ingei), elaborado por el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el sector del transporte genera el 42% de las emisiones.

El Estado —dueño de las concesiones— debería ser selectivo y optar por empresas que demuestren haber empezado una transición seria hacia el transporte eléctrico. No es pensar en lo que es más caro, sino elegir lo que nos salva.

La segunda categoría con más emisiones está dentro del sector agrícola. La fermentación entérica genera el 13% del total. Esto es el proceso de digestión de animales de ganado (vacas, cabras, cerdos). En palabras sencillas, sus gases.

Costa Rica ya registra algunos avances, pero podemos reducir las emisiones aún más si el ganado come pasturas en lugar de granos. Las personas y organizaciones ganaderas también bajarían costos si sus animales se alimentan de pastos.

La Corporación Ganadera (Corfoga) trabaja en un plan piloto en la región brunca con el fin de establecer una norma que indique que la carne que venden proviene de animales alimentados con pastos y no granos.

Podemos disminuir en residuos si compostamos. ¡Tan sencillo como si no dejamos materia orgánica en las bolsas de residuos que se lleva el camión! Así no habrá metano que salga de esas bolsas. Compostaje = reducción significativa.

Costa Rica tiene el reto de romper con la tendencia creciente de las emisiones, y son acciones viables y realistas. Romper con la economía del petróleo está a nuestro alcance, si actuamos con decisión ya.

Mayores amenazas debidas al cambio climático

Toda la humanidad lo debe tener claro: la crisis climática y la pérdida de biodiversidad son las mayores amenazas a nuestra supervivencia. La actividad humana calentó el planeta a niveles que ya nos dañan.

Millones de personas, animales, bosques y más ecosistemas ya sufren las consecuencias del calentamiento global, que aumentará en los próximos años. Enfrentaremos eventos más extremos: aguaceros más intensos, más inundaciones o sequías según la zona, más olas de calor, más hambre y sufrimiento.

El calentamiento global se debe a las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero, lideradas por los países desarrollados desde el principio de la era industrial y, más recientemente, por las grandes economías emergentes.

La economía del petróleo no solo calentó el planeta y causó daños irreversibles, sino también colocó a la humanidad en un escenario catastrófico para los próximos 20 años.

Esas son las conclusiones contundentes del 6.° Reporte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), que conocimos hace unos meses, y que son aceptadas por todos los países del mundo, incluida Costa Rica.

El bosque envejece y absorbe menos carbono

Cada tonelada de gases dañinos —el dióxido de carbono (CO₂) es el principal— agrava el calentamiento global. La ciencia nos señala inequívocamente que este aumento es debido a la economía del petróleo.

Podemos revertir este perjudicial camino. Un paso fundamental es incidir y transformar los sectores que más emisiones generan.

El nuevo Ingei estima las emisiones y absorciones de GEI en Costa Rica hasta el 2017, y por primera vez contamos con una línea temporal de las emisiones de 1990 al 2017.

Como señaló el IMN, el sector forestal no va a compensar por siempre las emisiones de otros sectores. El bosque envejece y absorbe menos carbono. Tenemos que reducir emisiones en los sectores críticos. No podemos depender de absorciones para alcanzar las cero emisiones netas. Hay que disminuir las emisiones obligatoriamente.

El autor es representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Costa Rica.