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Suficiencia, consistencia y eficiencia en pro del planeta

Existen estrategias de las que podemos partir para continuar desarrollándonos sin comprometer los recursos del futuro

El término «sostenibilidad» se volvió común en nuestras conversaciones y, a menudo, lo empleamos sin darnos cuenta de todos los factores detrás de él.

En lo personal, la definición que más me gusta y me parece acertada es la del informe de la Comisión de Brundtland, de 1987: es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

Al ponerla en perspectiva, esta definición abre un mundo de escenarios para nuestro desarrollo. ¿Cómo desarrollarnos y subsistir sin comprometer los recursos del futuro? La tarea suena casi imposible de acuerdo con nuestras prácticas actuales.

Por ejemplo, el 29 de julio fue el día del sobregiro de la tierra, la fecha en que la demanda de recursos y servicios ecológicos de la humanidad en un año determinado excede lo que la tierra es capaz de regenerar en 365 días.

La humanidad utiliza el equivalente a 1,7 planetas Tierra para proporcionar los recursos que usamos y absorber nuestros desechos. Nos falta mucho para llegar al objetivo de un futuro sostenible.

No obstante, existen estrategias de las que podemos partir para continuar desarrollándonos sin comprometer los recursos del futuro. Estas son suficiencia, consistencia y eficiencia.

La suficiencia busca demostrar que, en muchas ocasiones, «menos es más». Esta visión pretende sensibilizarnos con un concepto más minimalista, con la lucha contra el consumo excesivo y adoptar un estilo de vida con todos los lujos necesarios sin sobreexplotar los recursos naturales.

Se trata de un enfoque que plantea la pregunta cuánto necesitamos para vivir bien. La idea es reducir el consumo de materias primas y energía, y disminuir la demanda de bienes y servicios. Este enfoque es una mirada crítica al proceso de creación de nuevas necesidades motivadas por los avances tecnológicos y la publicidad.

La suficiencia radica en la capacidad de renunciar conscientemente a algo para disfrutar lo que tenemos. Consiste en hacer un cambio en nuestros hábitos de consumo.

Los defensores de este enfoque describen la suficiencia no como un acto de renuncia sino como un proceso de desorden, de desechar el exceso de equipaje de la prosperidad.

La consistencia procura conciliar la naturaleza con la tecnología. La estrategia se centra en hacer un cambio fundamental en las prácticas diarias, por ejemplo, la transición a energías renovables en vez de combustibles fósiles, la implementación de economías circulares en lugar del desecho de materiales, entre otras.

El objetivo es encontrar un modelo económico compatible con la naturaleza y que funcione como un ciclo cerrado. Todo lo que se produce y se desecha se queda en ese ciclo.

El objetivo principal no es reducir el consumo sino reutilizar constantemente los recursos. Las cadenas de producción basadas en esta idea se denominan «cradle to cradle» (de cuna a cuna).

Pero ¿cómo devolver a la naturaleza materiales ya utilizados de forma inofensiva? Los materiales que no son completamente biodegradables o con suficiente rapidez se diseñan de modo que sigan funcionando como recursos sin afectar el ecosistema.

Cuando un producto llega al final de su vida útil, no es desechado como basura, entra en una etapa posterior de uso de igual o mayor valor.

En resumen, el fin de la consistencia es motivar a la industria para que desarrolle un sistema tecnológico ideal en el que se reduzca la utilización de los recursos y se mantengan las emisiones lo más bajas posible.

La eficiencia es la estrategia con la que más familiarizados estamos. Es la relación entre un beneficio y el gasto necesario para conseguirlo. En el ámbito de la sostenibilidad, la eficiencia muestra la cantidad de recursos requeridos para crear un bien o servicio.

Se busca mejorar la relación entre los recursos utilizados para un bien y los resultados obtenidos de este, o sea, producir la misma cantidad con menos.

La merma en el consumo de materiales se traduce en ahorro de dinero, por lo cual la eficiencia es el método más empleado en el sector industrial.

Si intentamos resumir cada uno de estos conceptos en una sola palabra, podríamos decir que la suficiencia implica «menos», la consistencia se traduce en «diferente» y la eficiencia significa «mejor».

Como vemos, estas estrategias son muy útiles para encontrar un equilibrio entre nuestro desarrollo y el medioambiente. Si conseguimos basar nuestras prácticas e integrar estos principios en nuestras vidas y nuestro esquema laboral, haremos grandes cambios en el estado actual y daremos un gran paso hacia la economía circular.

trojas@superba.co.cr

El autor es estudiante de Ingeniería Civil.

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