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La compasión siempre será la respuesta

La pobreza, la violencia y la enfermedad atenazan a muchas comunidades, pero no logran sofocar la generosidad y la empatía de sus habitantes. Un médico cuenta su experiencia tras una visita domiciliar en un barrio de Desamparados

La oscuridad en la que vivimos se diluye ante la luz del abrazo sincero y del milagro del cuido. Foto: Fundación Partir con Dignidad / Archivo
La oscuridad en la que vivimos se diluye ante la luz del abrazo sincero y del milagro del cuido. Foto: Fundación Partir con Dignidad / Archivo Cortesía
La oscuridad en la que vivimos se diluye ante la luz del abrazo sincero y del milagro del cuido. Foto: Fundación Partir con Dignidad / Archivo (Cortesía )

A veces la vida te va llevando poco a poco a un lugar donde, cuando menos te das cuenta, la luz se ve muy lejana. Sin embargo, he entendido durante estos años que debo simplemente pedirle a Dios que me dé consuelo y Él, con sus formas maravillosas, me ofrece grandes enseñanzas que finalmente calman mi corazón.

Como parte del equipo de Paliativos de la Caja Costarricense de Seguro Social, al que pertenezco, me vi entrando temprano a nuestro golpeado cantón de Desamparados. Hay que ir muy temprano a ciertos lugares de esa hermosa tierra, porque a esa hora los “niños perdidos” todavía duermen.

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