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Foro: Por qué fallan la encuestas electorales

Durante el multipartidismo, presuponer que ya existen resultados esperables es muy peligroso

A un año de las elecciones presidenciales, empezó la publicación de encuestas sobre la intención de voto. Como todos sabemos, quien vaya de primero en esas encuestas no necesariamente ganará.

Ciclo tras ciclo electoral, los resultados que indican las encuestas son diferentes a los del día de la elección, lo cual en ciertos momentos ha producido alguna frustración en la población.

Esto puede llevar a creer que los resultados de las encuestas son irrelevantes, poco mejores que el azar, el conocido «la única encuesta que importa es la de las urnas». No es cierto si lo que nos interesa es conocer la evolución de la opinión pública, es decir, tener un mejor entendimiento del proceso de la campaña y la manera como afecta los resultados.

Existe una respuesta simple al título de este artículo: una encuesta es una fotografía en el tiempo de un proceso dinámico, no es algo determinístico. Pero también puedo dar una versión más larga, específica para el contexto costarricense posterior al bipartidismo, acerca del porqué la capacidad de conocer el resultado final de elecciones a partir de encuestas es baja.

Factores. Desde la ciencia política, durante décadas de investigación electoral, se han encontrado factores estables en el tiempo que afectan la decisión de por cuál candidato votar; dos ejemplos son la identificación partidaria y la economía.

Puede sonar hasta circular, pero uno de los más grandes predictores de voto es la identificación partidaria. Esta no se refiere a un apoyo a corto plazo, sino a un proceso social y psicológico, en el cual la persona desde su niñez encuentra, en su espacio familiar, en sus amigos, su circulo social en general, un partido al cual sus pares apoyan y con el que se identifican ideológica e identitariamente.

Este tipo de afinidad es fácil de observar en el contexto estadounidense, entre demócratas y republicanos. Ahí, el 50 % de la población se identifica con uno de estos dos partidos y, además, el número sube hasta casi el 90 % si se incluye a independientes con simpatía por un partido (leaners).

Si bien puede decirse que existió cierto correlato en el país durante el bipartidismo, la realidad actual es que, de acuerdo con la última encuesta poselectoral del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP), un 54 % de los consultados dijo no sentir simpatía por ningún partido. Liberación Nacional (PLN) fue el que más prosélitos registró y fue apenas un 14 %.

Otro factor que es estable en el tiempo y ayuda a esclarecer quien puede ganar unas elecciones es la economía. La teoría del voto económico indica que los ciudadanos juzgarán al gobierno por su desempeño económico: votan a favor del partido en el poder si la labor en este campo ha sido buena, pero en contra si no.

Es un juego de suma cero bastante claro en un sistema bipartidista, pero en el multipartidismo la gente se preguntará por cuál. El multipartidismo moderno implica que existen opciones para el voto protesta, sin un criterio claro para distribuirlo.

Una luz. Estas dos teorías no son de ninguna forma las únicas para explicar cuál partido apoyará un ciudadano, pero son dos variables que pueden explicar una intención de voto estable en el tiempo.

Durante las elecciones del 2018, el CIEP llevó a cabo una encuesta de panel sobre por cuál candidato se pretendía votar. Significa encuestar al mismo grupo de personas varias veces precisamente para determinar los cambios y continuidades en cierto lapso.

Un análisis publicado en el informe del Programa del Estado de la Nación en el 2018 muestra alta volatilidad, pues las personas consultadas variaban en muchos casos de candidato en cada momento del panel.

En pocas palabras, es posible tornarse un país cuyos resultados electorales dependan cada vez más de las campañas y de acontecimientos coyunturales de difícil predicción.

Ese factor dinámico temporal ayuda a entender las limitaciones para predecir. Salvo en casos en que la distancia temporal sea muy corta con respecto al día D, presuponer que ya existen resultados esperables es muy peligroso.

elias.chavarria.mora@gmail.com

Politólogo.