Darner Mora. 1 agosto

Desde el florecimiento de la vida en la Tierra, hará unos 4.000 millones de años, el planeta ha experimentado cinco extinciones masivas.

“Extinción” es un término utilizado en biología y ecología para referirse a la desaparición de poblaciones de organismos a consecuencia de la pérdida de hábitat, la depredación o la incapacidad para adaptarse a entornos cambiantes. El término también se emplea cuando ha ocurrido la desaparición de grupos taxonómicos zoológicos y botánicos.

La primera gran extinción sucedió hace 444 millones de años y se denominó extinción masiva del ordovícico-silúrico, la cual surgió tras el cambio drástico en los hábitats marinos al descender el nivel del mar.

Mientras las primeras cinco extinciones sucedieron de manera natural, en esta sexta han desempeñado un papel fundamental los seres humanos.

La segunda es la del periodo devoniano, hace unos 370 millones de años, durante la cual el 70 % de las especies desaparecieron.

La tercera es la denominada pérmico-triásico y sucedió hace 251 millones de años. Pereció el 90 % de las especies.

La cuarta fue la del triásico-jurásico, hace 210 millones de años y afectó de manera significativa la vida en la superficie y en los océanos.

A la quinta se le llama la del cretáceo terciario y sucedió hace 65 millones de años. Es la más famosa porque habría sido la época de la desaparición de los dinosaurios y el 70 % de las especies conocidas.

Los cálculos científicos indican que la mitad de los animales que vivieron en la Tierra han desaparecido. Hoy, un nuevo estudio identifica una extinción de vertebrados iniciada en el año 1500.

Se calcula que desde entonces han desaparecido 322 de este grupo de animales. Según los datos, aproximadamente dos especies de vertebrados desaparecen anualmente. Así, de manera paulatina, silenciosamente, es como se ha venido reduciendo la fauna en el mundo. En concreto, los resultados muestran que un 30 % de las especies de vertebrados están viendo reducidas sus poblaciones.

Por otra parte, de 177 especies de mamíferos estudiados, todos han perdido el 30 % de su hábitat y otro 40 % se ha visto reducido y fragmentado hasta en un 80 %.

En esta cronología, es imperativo anotar que mientras las primeras cinco extinciones sucedieron de manera natural, en esta sexta han desempeñado un papel fundamental los seres humanos.

En los últimos cinco siglos, hemos barrido de la faz del planeta 322 especies de vertebrados, incluidos el tigre de Tasmania y el dodo, ave que no volaba y vivía en Mauricio. En Costa Rica, el oso caballo prácticamente ha desaparecido.

Dada la situación, debemos hacer un alto en el camino y actuar para evitar o minimizar la sexta extinción masiva en nuestro planeta. ¿O deberán desparecer los seres humanos para que las otras formas de vida florezcan?

El autor es salubrista público.