Luis París Chaverri. 5 mayo

La noticia sobre la designación de los vicepresidentes, el ministro de la Presidencia, la primera dama y la jerarca del Ministerio de Economía, Industria y Comercio para promover el desarrollo en las regiones norte, Huetar Caribe, Pacífico central, Chorotega y Brunca, en principio, debe alegrarnos porque entraña un compromiso del presidente, Carlos Alvarado, con la generación de políticas públicas para el desarrollo de la periferia.

Los indicadores de pobreza y desempleo; las estadísticas sobre educación, salud y vivienda; las escasas oportunidades culturales

En varias ocasiones, en estas mismas páginas, he señalado que “la ausencia de una estrategia de desarrollo para las zonas periféricas de nuestro país, que conjugue la voluntad política de las autoridades gubernamentales con la capacidad de iniciativa y de acción de los recursos políticos de esos territorios, ha condenado a la pobreza y ha privado de oportunidades a miles de personas que viven al margen de los beneficios sociales y económicos que el sistema político costarricense ha venido produciendo” (“Desarrollo de las regiones periféricas”, 21/11/2014).

Los indicadores de pobreza y desempleo; las estadísticas sobre educación, salud y vivienda; las escasas oportunidades culturales, artísticas y deportivas; y el poco acceso a las tecnologías de la información y comunicación evidencian con crudeza las asimetrías entre esas regiones, por lo cual propuse “un plan integral que involucre a las diferentes instancias públicas que tienen responsabilidades en el desarrollo de las provincias costeras, con el objetivo de potenciar (…) las alternativas que ofrecen esas zonas y la

gente que viven en ellas” (“Protagonismo electoral de las provincias costeras”, 2/3/2018).

Para liderar un plan de esa envergadura, sugerí el nombramiento de un comisionado presidencial o un ministro sin cartera que pudiese interactuar, de igual a igual, con ministros, presidentes ejecutivos y altos servidores del Estado.

Ayuda parcial. La decisión de encargarles la promoción del desarrollo de las regiones a varias personas cercanas y de absoluta confianza del presidente tiene el inconveniente de que todas ellas cumplen otras funciones, por lo que es de suponer que no le dedicarán todo su esfuerzo a sus nuevas responsabilidades.

Por la complejidad de las labores inherentes a su cargo, que demandan enormes esfuerzos de coordinación con el gobierno y de este con la Asamblea Legislativa, no creo que el ministro Rodolfo Piza pueda atender adecuadamente el desarrollo del Pacífico central.

De igual manera, dudo que la primera dama le conceda la misma prioridad a la región Chorotega que a su compromiso con la modernización del transporte público.

La vicepresidenta Epsy Campbell, aunque tiene bajo su responsabilidad el desarrollo territorial, lo cual implica la gestión política y la coordinación “en iniciativas para el bienestar social y económico de las zonas rurales más vulnerables, principalmente, en el norte del país”, debe cumplir otras funciones, como la educación financiera y coadyuvar al empoderamiento y liderazgo de las mujeres y pueblos afrodescendientes.

El vicepresidente Marvin Rodríguez asumió amplias responsabilidades del área social, con los adultos mayores, discapacitados, niños, jóvenes y adolescentes.

La ministra Victoria Hernández debe ocuparse de una cartera con amplias funciones que limitarán el tiempo que dedicará a atender las necesidades de un extenso territorio en el sur.

Disparidad de resultados. Debe considerarse que, por las diversas responsabilidades encargadas a ellos, cada quien cumplirá de acuerdo con sus cualidades, su particular liderazgo, su capacidad de trabajo y disposición de tiempo y recursos, lo cual derivaría en una disparidad de resultados en detrimento de alguna o varias de las regiones.

Aunque reconozco y aplaudo el interés del gobierno en aprobar políticas públicas que pongan punto final al injusto esquema de desarrollo que, con su visión vallecentrista, desde siempre ha relegado las regiones periféricas, hago estas observaciones con el propósito de que los inconvenientes señalados sirvan para tomar las medidas que ayuden a superarlos.

El autor es exembajador.