María Laura Elizondo. Hace 2 días

Como complemento a una de las observaciones hechas por la editora de “Opinión” de este diario, Guiselly Mora, en su más reciente artículo, titulado “Resuelto el problema del desempleo” (12/6/19), sobre la apertura de la competencia eléctrica, considero valioso aportar algunos datos del contexto global que den aún más sustento a su apreciación.

En abril del año pasado, escribí un artículo para esta sección, sobre los carísimos precios de la electricidad costarricense (“Tendencias mundiales y tarifas eléctricas”, 25/4/2018). Mencioné que la Agencia Internacional para las Energías Renovables (Irena, por sus siglas en inglés) calculaba que para el 2050 los empleos generados por la industria de las energías renovables podrían ascender a 26 millones. Sin embargo, en junio de este año, en su informe Revisión Anual: Energía Renovable y Empleo 2019, la organización muestra estimaciones todavía más prometedoras.

Las conclusiones clave obtenidas de este estudio revelan que a finales del 2018 el sector de energías renovables contabilizó 11 millones de empleos directos e indirectos, incluidas la manufactura, la comercialización y la instalación de tecnologías renovables. Irena cree posible llegar a los 23,6 millones en el 2030 y 28,8 millones en el 2050. La tecnología generadora de más trabajos es la solar, la cual aporta 3,6 millones de puestos en el mundo.

Sin embargo, la fuente con menor porcentaje de generación eléctrica en Costa Rica es la solar, con apenas un 0,09 % en el 2018, equivalente a unos 12,6 megavatios (MW) del potencial técnico cuantificado al 2017, de 576.747 MW.

Costa Rica es un país privilegiado, la irradiación solar mínima que recibe equivale a la máxima irradiación en Alemania, donde, aun así, el 8 % del suministro eléctrico proviene de energía fotovoltaica.

Existe un amplísimo potencial, entonces, para la generación de más electricidad mediante el sol y empleos, en tanto más desarrollo se produzca en este campo.

La energía eólica proporciona 1,2 millones de empleos a escala mundial. La producción costarricense corresponde al 15,84 % del total, con un potencial de 2.400 MW y una capacidad instalada de apenas 407 MW. En las tierras guanacastecas, por ejemplo, donde hay viento de sobra, es poco probable que los finqueros se opongan a albergar parques eólicos o las comunidades se sientan disconformes por los empleos directos e indirectos que podrían surgir.

La reactivación económica requiere medidas decisivas, prácticas y lógicas. En la coyuntura actual, los medios para avanzar existen. La apertura en la generación eléctrica contribuiría también a alcanzar la meta de descarbonización, pues produciría la energía suficiente para cubrir el aumento de la flotilla vehicular y el tren eléctricos, y hasta alcanzaría para venderla.

Además, le devolvería al país la competitividad perdida por las altas tarifas y traería beneficios socioeconómicos al abrir oportunidad a empleos de calidad, entre otras otros beneficios.

La autora es abogada.