
Conversé hace unos días con uno de los mejores ciclistas de Costa Rica, mi entrenador y gran amigo José Luis Sánchez, conocido como el Negro Sánchez. Hablar con él es abrir la primera página de la Vuelta Ciclista a Costa Rica y otras del ciclismo internacional, en las cuales nos representó y obtuvo grandes resultados.
El Negro Sánchez tiene 81 años y recuerda, siente y vive, como el primer día, cada una de las etapas de la primera Vuelta a Costa Rica, que ganó con contundencia; además, estuvo presente en las 56 ediciones como ciclista, entrenador, comentarista, consejero y motivador de los atletas. En la del 2022, “participó” como vendedor de gorras debido a su situación económica.
Sánchez evocó cómo empezó a gestarse la primera vuelta, un sueño impensable que muy pronto tomaría las carreteras, a las personas y las Navidades de nuestro país. Se convirtió en la fiesta del pueblo.
La Vuelta se llevó a cabo en 1965 y tuvo una gran aceptación entre la gente. El ciclismo se situó como el segundo deporte de nuestro país, solo por debajo del fútbol. Marcó también la época navideña, lo cual es muy particular a escala mundial, porque se sale del calendario habitual. El Giro de Italia, por ejemplo, se celebra en mayo; el Tour de Francia, en julio; y la Vuelta a España, entre agosto y setiembre.
El ciclismo, a diferencia de otros deportes, recorre países, ciudades y pueblos. No tiene costo de entrada para verlo, disfrutarlo o vivirlo, dice el Negro Sánchez, pues hasta las personas que están cogiendo café salen de las fincas a ver pasar y apoyar a los ciclistas. Es la gran diferencia con respecto a otros deportes.
En la primera edición, participaron cuatro equipos nacionales y representaciones de Guatemala, Panamá y Nicaragua. El recorrido abarcó un total de 521 kilómetros, distribuidos en 5 etapas y 28 ciclistas con el anhelo de vestir la camiseta de campeón.
José Luis se distinguió por ser un ciclista muy técnico, inteligente, que cuidaba hasta el último detalle de su bicicleta y entrenamientos. En cada competencia se desempeñó muy bien en el terreno plano, en la media montaña y en el descenso. Era un gran rematador en el último esprint; un ciclista completo, se le llamaría en esta época.
Me contó que ganó la primera etapa de esa vuelta, un circuito cerrado de 60 kilómetros, que se disputó en plaza Víquez. El terreno se prestaba para ganar, me relató, y fue ahí donde empezó a gestar la estrategia con la que finalmente derrotaría a su contendientes.
La segunda etapa comprendía un recorrido desde San José, pasaba por Turrialba y concluía en San José, para un total de 140 kilómetros. “Me sentía muy bien físicamente y muy motivado”, rememora el Negro Sánchez.
El ataque a fondo lo efectuó al regresar de Turrialba, en la cuesta del Alto Victoria. Se apartó del lote puntero y mantuvo muy buen paso para, de esa manera, ganar la segunda prueba.
La tercera etapa fue una intercantonal. El Negro Sánchez se dedicó a cuidar la ventaja que llevaba, pues no era una prueba en la cual podía peligrar su liderato, porque el terreno se prestaba para neutralizar todo tipo de ataques. Por eso, también venció en esta fase.
Ya como líder en la clasificación general, la Vuelta a Costa Rica cerró con dos etapas fuertes: San José-Puntarenas y Puntarenas-San José, aptas para ciclistas escaladores, aunque no se trataba de la montaña más alta, lo cual favorecía al Negro Sánchez.
La estrategia de José Luis fue mantenerse en el lote principal de ciclistas, neutralizar la fuga de otro competidor de su talla en la clasificación general y cruzar la meta entre los primeros lugares para conservar el liderato. Lo logró, y por ello ostenta el título de haber sido el primer ganador de una Vuelta Ciclista a Costa Rica.
Su equipo pasó a la historia con el famoso 1,2,3,4 y como el mejor de la carrera.
El autor es contador público autorizado.
