Golfito, Puntarenas. José Luis Negro Sánchez, primer campeón de la Vuelta a Costa Rica, pasó de recibir aplausos y felicitaciones en las llegadas a la meta, a vender gorras para poder ayudarse económicamente.
El Negro, a sus 78 años de edad, no tiene una pensión y aunque fue por mucho tiempo dueño de un taxi, lo perdió, según sus palabras, por una situación anómala. Es por eso que en las últimas cuatro ediciones del giro a la tica ha sido común observarlo vendiendo unas gorritas blancas, como recuerdo del primer monarca de la Vuelta.
En los puntos de salida y meta de las etapas, es común observar a Sánchez caminando de un lado para otro, ofreciendo su mercadería. A veces algunos aficionados reconocen a Negro, sobre todo cuando lo entrevistan los medios de comunicación con los cuales comenta algunos aspectos de la carrera y anécdotas de épocas pasadas.
“La verdad es que aquí estoy para ayudarme un poquito económicamente. Las empresas Elyon y Shimano me patrocinan las gorras y la Federación Costarricense de Ciclismo (FECOCI) me ayuda con el hospedaje y el transporte. Es duro, pero lo hago por mi esposa, porque no nos alcanza el dinero y hay que ver cómo podemos hacer”, explicó Sánchez.
Bromista, buen conversador y reconocido por los ciclistas, el Negro Sánchez afronta con optimismo cada jornada y espera tener mejor suerte que el día anterior y vender su producto.
“Le soy sincero: sí me he sentido mal, apenado al estar vendiendo en la meta. Es feo decirlo, pero al ser figura pública, me da un poquillo de vergüenza. Es como que esté pidiendo ayuda, como pedir limosna, la verdad es muy feo para mí”, confesó Sánchez.
Días difíciles. Taxista por muchos años, el excampeón del giro, no olvida sus días de gloria, al ser el monarca de la primera Vuelta, en 1965, y ganador ese mismo la histórica etapa de la Vuelta a Guatemala, donde ingresó corriendo al estadio Mateo Flores, al quebrarse la manivela de su bicicleta, por lo que aquella imagen se volvió icónica. Fue el primer triunfo de un tico en tierras chapinas.
“Cuando estaba joven cometí el error de no cotizar para la Caja del Seguro y por eso no tengo pensión. También perdí mi taxi porque me hicieron un enredo con los papeles. Actualmente un amigo me presta un taxi para trabajarlo y ganarme un poquito para llevar a la casa. No es sencillo, es duro, pero debo hacerlo por mi esposa”, añadió Sánchez.
José Luis, en medio de la venta de sus gorras, tiene tiempo para observar las premiaciones en el podio, como quien recuerda sus viejas glorias y posteriormente continúa su venta a ¢3.000 colones.
“Las empresas que me ayudan con las gorras me dieron unas 200, pero si en los últimos días no me va bien, las tiro a 2.000 cada una. Sinceramente, hay muchas personas que me tienden la mano y se los agradezco. Uno guarda recuerdos muy lindos de la Vuelta, conoció muchas personas y quedaron grandes amigos de aquellas épocas”, expresó Sánchez.
El Negro, quien nació en San José, pero vivió hasta los 15 años en Puntarenas, se siente orgulloso de todos sus logros, que incluyen la participación en los Juegos Olímpicos de México 68, junto a José Manuel Soto, su acérrimo rival en la carretera, Miguel Sánchez, Humberto Zorra Solano y Adrián Solano. También ganó la Vuelta a Puerto Rico en 1970.
