Andrzej Baranski. 6 junio

Los investigadores de las ciencias naturales han creado un cúmulo de conocimiento para la humanidad a través de la experimentación controlada y sistemática. La perenne tarea de plantear hipótesis, medir, reportar y analizar la evidencia nos ha llevado muy lejos. Interesantemente, no fue sino hasta hace cuatro décadas que la ciencia económica incursionó en la experimentación controlada.

Científicos reconocidos como Vernon Smith, Al Roth, Richard Thaler y John Kagel transformaron de manera significativa la disciplina económica al desarrollar cientos de experimentos con seres humanos para evaluar las predicciones de los supuestos y los postulados de la teoría económica. Producto de dicha agenda de investigación surgió una enriquecedora interacción entre economistas y psicólogos con el fin de comprender de forma más integral el comportamiento humano, que desembocó en una subdisciplina hoy conocida como la economía conductual.

Las políticas públicas deben salir del oscurantismo y ser formuladas con base en conocimientos científicos, no ser producto de la improvisación

Al Roth recibió el Premio Nobel de Economía por el diseño de mercados y su impacto en el sistema de residencias médicas en Estados Unidos y la transformación del sistema de donación y trasplantes de riñones. Sus investigaciones han dejado en evidencia la importancia de cada detalle institucional en el éxito o fracaso de un mercado.

Decenas de experimentos sociales enfocados en comprender minuciosamente los factores que promueven el buen funcionamiento de los mercados han servido de insumo para sus fructíferas recomendaciones de políticas públicas.

Otros usos. La interacción entre teoría económica y experimentación también ha sido clave para el diseño de las subastas públicas de los derechos sobre el espectro electromagnético en Estados Unidos. La eficiencia económica alcanzada en dichas subastas ha sido una fuerza catalizadora de las tecnologías de comunicación y ha generado miles de millones de dólares para el fisco de Estados Unidos.

Dada la relevancia de la experimentación en la ciencia económica, el gobierno de Barack Obama impulsó un comité con el fin de transferir los conocimientos de las investigaciones en economía conductual a las agencias federales para ser aplicados en el diseño de políticas públicas. Asimismo, el Centro de Investigación Conjunta de la Comisión Europea tiene un departamento de investigaciones conductuales en las áreas de salud, equidad y sostenibilidad.

El Reino Unido, Holanda, Singapur y Australia, entre otros países, también cuentan con similares equipos de trabajo. El 5 de junio el director del equipo de investigaciones en economía conductual del Ministerio de Economía holandés fue uno de los panelistas en el simposio organizado por la Universidad de Maastricht para la transferencia de conocimientos entre economistas experimentales y entidades gubernamentales.

La metodología experimental también se ha ido abriendo camino, con un poco de rezago, dentro de las ciencias políticas. El Laboratorio Experimental de la Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York, en Abu Dabi, en conjunto con la Universidad de Princeton, organizan anualmente un taller especializado en experimentación en las ciencias políticas.

Este año se presentaron los resultados de un experimento que analizaba el impacto del embarazo en la conducta competitiva de las mujeres, un tema de alta relevancia para el diseño de políticas públicas que buscan alcanzar una mayor equidad de género en el mercado laboral. Otro investigador presentó un diseño experimental para evaluar la eficacia de diversas intervenciones estatales en la reintegración de exguerrilleros en la sociedad colombiana.

En empresas. El auge de la economía experimental también ha tenido un impacto en el sector empresarial. Facebook, eBay y Ford Motors han contratado economistas conductuales en los últimos años para comprender de forma más integral el comportamiento de sus usuarios. El economista jefe de Uber, John List, es profesor de la Universidad de Chicago, especialista en conducir experimentos fuera del laboratorio económico en ambientes menos controlados.

Las políticas públicas deben salir del oscurantismo y ser formuladas con base en conocimientos científicos, no ser producto de la improvisación. En la sana interacción entre el sector académico y el diseño de las políticas hay un gran potencial de desarrollo para nuestros pueblos. Es en la frontera del conocimiento donde está el progreso, y sin criterios expertos la capacidad de nuestras políticas públicas para enfrentar los retos de nuestra sociedad es limitada.

El autor es economista especializado en economía política experimental.