Gabriela Alvarado. 26 abril, 2018

¿Cuál es el objetivo del Programa de Afectividad y Sexualidad del Ministerio de Educación Pública (MEP)? Durante una investigación que llevé a cabo el año pasado, tuve la oportunidad de hacerle la pregunta al exministro de Educación Leonardo Garnier. Él contestó que se trataba de empoderar a las personas jóvenes para que puedan tomar decisiones responsables, mientras, ante la misma pregunta, los profesores afirmaron que la meta era reducir embarazos adolescentes y, por su parte, la mayoría de los estudiantes contestaron “aprender a no tener sexualidad”.

Afirmar que los programas de afectividad se resumen simplemente en la prevención del embarazo adolescente es reduccionista; sin embargo, para fines evaluativos, es un indicador útil. Gran parte del debate se ha centrado en una discusión de contenido de los programas, pero se obvian los datos numéricos.

La gran exposición mediática y el intento de silenciar conversaciones sobre sexualidad es un gran avance en sí

Por más de 10 años, desde el 2001 al 2012, el porcentaje de nacimientos en Costa Rica que correspondían a madres adolescentes se había mantenido estático, variando entre el 19 % y el 20 % año a año. Posteriormente, se inició un descenso: en el 2013, se redujo al 18 %; en el 2014, al 17 %; en el 2015, al 16 %; y en el 2016, al 15%.

El sábado 21 de abril, La Nación publicó una nota indicando que en el 2017 la tasa de embarazos adolescentes continuó en descenso hasta el 14 %.

El inicio de la reducción en embarazos adolescentes coincide con la puesta en marcha de los programas del MEP; no obstante, sería irresponsable de mi parte sugerir que esa reducción es debido únicamente a los programas de afectividad.

Comprobar causalidad es muy complejo en salud pública porque se tiene que aislar la intervención de otros factores influyentes. En este caso, hay otras intervenciones, como lo menciona el Dr. Alberto Morales Bejarano en la nota, quien sugiere que el fenómeno de descenso se debe a tres factores: los programas del MEP, el proyecto de Salud Mesoamérica y la nueva ley de relaciones impropias.

Sin embargo, considero que existe un cuarto catalizador que es un poco menos tangible: los medios de información y comunicación.

La gran exposición mediática y el intento de silenciar conversaciones sobre sexualidad es un gran avance en sí. Todos los días salen noticias sobre educación sexual y esto convierte el tema de sexo y sexualidad en algo prominente en la vida de los jóvenes.

El filósofo y sociólogo Michel Foucault escribió: “En el tema del sexo, el silencio se convirtió en la norma”. Él hacía énfasis en que la gran preocupación de la sociedad por evitar y amordazar diálogos de sexo en realidad lograba lo opuesto: ampliar debates.

En Costa Rica, debido a personas que se oponen a los programas hemos aprendido estadísticas de embarazos adolescentes y su distribución geográfica, nos hemos familiarizado con encuestas acerca de prácticas sexuales en el país, casi diariamente leemos noticias sobre el tema, y cientos de personas que jamás habrían leído el Programa de Afectividad y Sexualidad del MEP se han tomado el tiempo de leerlo y analizarlo.

Todo esto, indudablemente, aumenta la conciencia y conocimiento acerca de la sexualidad en los jóvenes y lleva a reducciones en prácticas de riesgo y, a su vez, embarazos adolescentes. Así que a todos los que luchan por silenciar: gracias.

La autora es médica, salubrista y antropóloga.