Editorial

Repensar las juntas de educación

El Concejo Municipal de San José nombró a 15 personas pertenecientes a seis familias en las juntas de educación de cuatro colegios, seis jardines de niños y seis escuelas

El Concejo Municipal de San José nombró a 15 personas pertenecientes a seis familias en las juntas de educación de cuatro colegios, seis jardines de niños y seis escuelas. En un caso, los regidores nombraron a un matrimonio en la misma junta y, en otro, a una mujer y su hijastra, pese a la expresa prohibición del Reglamento General de Juntas de Educación y Juntas Administrativas.

Las juntas son cuidadosamente reglamentadas porque canalizan significativos caudales públicos para pagar servicios, mantenimiento, alimentación, suministros de oficina y artículos de limpieza, entre otros. En el caso de los 16 centros educativos donde las seis familias ocupan puestos, los presupuestos del 2022 llegan hasta ¢193 millones.

Diego Miranda Méndez, regidor de la Coalición Juntos San José, denunció el hecho ante el Ministerio Público, cuyos agentes investigan la posible comisión del delito de nombramientos ilegales, pero, más allá de esa posibilidad, no cabe duda del sustento de su queja por la “dinámica nociva” causada por la concentración de los cargos en pocas manos y el atentando contra la democratización de las juntas, cuya creación se justificó por la necesidad de dar a las comunidades participación en el manejo de los centros educativos.

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