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La mano que mete los nombres

En la Municipalidad de San José, es necesario llegar a la mano que mueve los nombramientos en las juntas de educación. Es irracional que los regidores digan ‘no sabemos’

Armando Mayorga, opinión
Armando Mayorga, opinión

El título es imposible de olvidar: La mano que mece la cuna, un thriller psicológico de 1992 con un fuerte hilo de misterio. Pues ese mismo suspenso provoca la Municipalidad de San José no solo por algunas decisiones que paran los pelos, sino también por la forma como evaden sus responsabilidades dando la cajonera respuesta “¡cómo iba yo a saber!”.

Resulta que el Concejo Municipal debería nombrar, por medio de ternas, a los miembros de juntas de educación y juntas administrativas de escuelas y colegios públicos del cantón, las cuales deciden cómo se gastan hasta ¢14.000 millones al año. Sin embargo, los regidores designan a dedo, y lo curioso es que ninguno sabe de dónde salen los nombres. Los proponentes no están en actas y su identidad es otro thriller.

Ocurrió con 61 nombramientos discrecionales hechos por el Concejo —para lo cual no tiene facultad—, y sucedió con 15 miembros de seis familias designados en 16 juntas, algo a todas luces ilegal y para lo cual tienen un pretexto: “Los regidores no conocen a toda la gente del cantón” y por eso era imposible saber parentescos entre papá, mamá, hijo, hermanos, tíos e hijastra.

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