Editorial

Editorial: Un cese al fuego frágil en Gaza

Es fundamental comprender la reconfiguración de la correlación de fuerzas regionales que facilitó este alto al fuego

Retratos de Romi Gonen, Emily Damari y Doron Steinbrecher, rehenes israelíes liberadas tras el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás.
Romi Gonen, Emily Damari y Doron Steinbrecher, rehenes israelíes liberadas como parte del acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás. (Crédito: La Nación de Argentina)

El cese al fuego en Gaza constituye un avance tenue hacia la paz y un generador de esperanza para aquellos que anhelan el fin de una guerra que ha durado 15 meses y 13 días. No obstante, es crucial evitar la confusión entre un acuerdo frágil y la conclusión del conflicto en Gaza y en la región.

La tregua se alcanzó gracias a la mediación de Egipto, Catar y los Estados Unidos (EE. UU.). Se trata de acuerdos complejos, divididos en tres fases de seis semanas cada una. La primera comenzó el domingo, con la liberación de rehenes israelíes y prisioneros palestinos, aunque Benjamin Netanyahu se reserva el derecho de reanudar los ataques en cualquier momento.

Es fundamental comprender la reconfiguración de la correlación de fuerzas regionales que facilitó este alto al fuego: el colapso del régimen dinástico en Siria y la destrucción de las instalaciones militares sirias por parte de Israel, así como el ascenso de islamistas moderados, respaldados por Turquía; la desarticulación de Hezbolá en el Líbano, el retroceso militar de Irán frente a Israel y la retirada de Rusia de Damasco.

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