Editorial

Editorial: Senda criminal en Nicaragua

El manejo de la pandemia ya pasó de la irresponsabilidad y el desdén a la ofensiva criminalidad.

Relatives and friends of a mechanic called Roberto, who died at a hospital with symptoms of the novel coronavirus, COVID-19 and did not have a wake before his burial, carry his coffin at the Milagro de Dios Cemetery in Managua, on May 9, 2020. - The novel coronavirus has killed at least 276,435 people worldwide since the outbreak first emerged in China last December, according to a tally from official sources compiled by AFP at 1900 GMT on Saturday (Photo by Inti OCON / AFP)
Relatives and friends of a mechanic called Roberto, who died at a hospital with symptoms of the novel coronavirus, COVID-19 and did not have a wake before his burial, carry his coffin at the Milagro de Dios Cemetery in Managua, on May 9, 2020. - The novel coronavirus has killed at least 276,435 people worldwide since the outbreak first emerged in China last December, according to a tally from official sources compiled by AFP at 1900 GMT on Saturday (Photo by Inti OCON / AFP) INTI OCON

Lo que al principio podía calificarse de peligrosa mezcla de desdén, miopía, irresponsabilidad, irrespeto, ignorancia, oportunismo, ocultamiento, mentiras y negación se ha convertido, desde hace semanas, en una fría e inaceptable estrategia de criminalidad en Nicaragua. Nos referimos a la forma como el dictador Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, han abordado el surgimiento y expansión de la covid-19 por todo su territorio.

Los datos oficiales, minimizados al absurdo, no la ponen de manifiesto, pero los hechos documentados por personal médico, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos que deben confrontarlos diariamente revelan una emergencia de crecientes proporciones. Y, aunque la falta de información confiable impide realizar proyecciones elementales, todo indica que Nicaragua podría estar a las puertas de un crecimiento exponencial, impulsado por el llamado “contagio comunitario”, la incapacidad (o falta de voluntad) de dar seguimiento a los casos, la carencia de suficientes medidas de precaución y las enormes limitaciones de un sistema hospitalario al borde del colapso.

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