Editorial

Editorial: ¿Salida negociada en Venezuela?

El régimen y la oposición comenzaron el viernes un complejo proceso negociador para salir de la parálisis. La prueba inicial, y esencial, será otorgar garantías a los demócratas en las elecciones regionales de noviembre

(From L to R) The head of the Venezuelan opposition delegation, Gerardo Blyde Perez, the Director at NOREF Norwegian Centre for Conflict Resolution, Dag Nylander and the president of the Venezuelan National Assembly, Jorge Rodriguez, sign documents next to Mexican Foreign Minister Marcelo Ebrard, during the launch of negotiations between the Venezuelan government an opposition, at the National Museum of Anthropology in Mexico City on August 13, 2021. - Venezuela's government and opposition launched negotiations on Friday in Mexico that were expected to focus on sanctions and elections to try to end a crippling political and economic crisis. (Photo by CLAUDIO CRUZ / AFP)
(From L to R) The head of the Venezuelan opposition delegation, Gerardo Blyde Perez, the Director at NOREF Norwegian Centre for Conflict Resolution, Dag Nylander and the president of the Venezuelan National Assembly, Jorge Rodriguez, sign documents next to Mexican Foreign Minister Marcelo Ebrard, during the launch of negotiations between the Venezuelan government an opposition, at the National Museum of Anthropology in Mexico City on August 13, 2021. - Venezuela's government and opposition launched negotiations on Friday in Mexico that were expected to focus on sanctions and elections to try to end a crippling political and economic crisis. (Photo by CLAUDIO CRUZ / AFP) CLAUDIO CRUZ
(CLAUDIO CRUZ/AFP)

Tras la firma, el 13 de agosto, de un «memorando de entendimiento», representantes de la oposición democrática venezolana y del dictador Nicolás Maduro comenzaron el pasado viernes, en México, lo que augura ser un complejo y no muy auspicioso, pero necesario, proceso de negociaciones. Complejo, porque la posibilidad de llegar a acuerdos básicos depende de la resolución de una gran cantidad de asuntos en un ambiente de desconfianza y de objetivos contrapuestos entre las partes. Poco auspicioso, en particular para la oposición, porque hasta ahora otras cuatro iniciativas negociadoras no han producido resultados y, más bien, han dado aire y comprado tiempo al régimen. Necesario, y también oportuno, porque la parálisis actual no parece sostenible, sobre todo para los opositores

Desde que su principal líder, Juan Guaidó, asumió, por mandato de la Asamblea Nacional elegida democráticamente, la titularidad formal del gobierno como «presidente encargado», en enero del 2019, su ímpetu inicial, el sólido reconocimiento internacional y las arrolladoras demostraciones de apoyo popular que lo acompañaron, se han debilitado progresivamente. Mientras tanto, Maduro, mediante unas elecciones legislativas espurias en diciembre del 2020, represión, control material de las instituciones del Estado y lealtad de las fuerzas armadas, ha logrado mantenerse en el poder. Lo ha hecho a pesar de su impopularidad y de la peor crisis política, económica, social, sanitaria y de seguridad en la historia de Venezuela.

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