Editorial

Editorial: Reflexión necesaria

El manejo de crisis y, en general, el mensaje, exigen revisión. El escándalo de la UPAD se nutrió del ambiente enrarecido por anuncios desde varios rincones de la administración.

04/03/2020, San José, Casa Presidencial, conferencia de prensa con el presiedente de la República Carlos Alvarado en la que presento un equipo para el fortalecimiento de la gobernanza que lo dirigirá Rodolfo Méndez Mata ministro del MOPT, Geanina Dinarte ministra de Trabajo y Silvia Lara viceministra de presidencia. Fotografía José Cordero
04/03/2020, San José, Casa Presidencial, conferencia de prensa con el presiedente de la República Carlos Alvarado en la que presento un equipo para el fortalecimiento de la gobernanza que lo dirigirá Rodolfo Méndez Mata ministro del MOPT, Geanina Dinarte ministra de Trabajo y Silvia Lara viceministra de presidencia. Fotografía José Cordero Jose Cordero

La renuncia del ministro de la Presidencia se hizo inevitable por la gravedad del error cometido y por la imposibilidad de ejecutar sus funciones a cabalidad tras asumir la responsabilidad política por el decreto de la Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD) ante la Asamblea Legislativa. El propio Víctor Morales Mora admitió la “torpeza política” del decreto y aceptó no haberlo leído con detenimiento. Por otra parte, reconoció la imposibilidad de coordinar el avance de la agenda del Ejecutivo mientras los diputados discuten mociones de censura y ejecutan una investigación de lo sucedido.

Morales expresó el deseo de que su renuncia contribuya a restablecer el trabajo conjunto desarrollado hasta ahora por la Asamblea Legislativa y la Casa Presidencial. Nada es más fundamental a falta de indicios de una deliberada y grave violación de los derechos humanos y las libertades civiles con propósitos inconfesables. Semejante abuso tomaría precedencia sobre cualquier otra cosa, pero, con lo sabido hasta ahora, estamos ante la posibilidad de un mal uso de datos legítimamente recabados. Si se confirma, las sanciones no deben hacerse esperar y, si se llegaran a constatar hechos más graves, los responsables deben sufrir las más severas consecuencias, pero ya la investigación está en manos de la Fiscalía y de la comisión legislativa nombrada para ese fin.

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