Editorial

Editorial: Otra provocación de Ortega

Al autorizar el posible ingreso de efectivos militares rusos a Nicaragua, el régimen desafía la estabilidad regional

Daniel Ortega y su ejército nicaragüense
Daniel Ortega y su ejército nicaragüense AFP

Por si fuera poco la captura institucional, persecuciones y cárcel para los opositores, la eliminación de organizaciones civiles y la instauración del clientelismo como forma de generar lealtades, el dictador Daniel Ortega adoptó una iniciativa sumamente riesgosa para la estabilidad regional y amenazante para Costa Rica. Se trata de la autorización para que tropas y otros efectivos militares rusos entren a Nicaragua, utilicen sus puertos y aeropuertos y realicen maniobras con sus pares del país.

Por ahora, se trata solo de un decreto que abre esa posibilidad. Fue publicado el 7 de este mes y avalado el martes por la Asamblea Nacional, controlada por Ortega. Además, no solo se refiere a Rusia; también abre la posibilidad para el ingreso de personal y equipos de otros países: los del norte de Centroamérica, México, Cuba, Venezuela y Estados Unidos. Y debe tomarse en cuenta que cada seis meses se emiten autorizaciones de índole similar. En vista de lo anterior, podría pensarse que tiene poca trascendencia: un simple acto de rutina. Sin embargo, va mucho más allá y resulta sumamente grave, por tres razones fundamentales.

La primera es que el permiso para el posible ingreso de “tropas y sus equipos” de los demás países, con apenas uno o dos párrafos en cada caso, está limitado a “fines humanitarios” y misiones de adiestramiento e intercambio de experiencias. Más aún, difícilmente alguno de ellos tendrá interés, o capacidad, para desplegar efectivos en Nicaragua. A los rusos, en cambio, se les dedican seis párrafos del decreto, con propósitos que van mucho más allá de los contemplados en el resto. Incluyen la posibilidad de que ingresen, de forma rotativa, 80 “efectivos militares, naves y aeronaves” rusas para participar en “ejercicios de adiestramiento” con un comando de operaciones especiales del Ejército nicaragüense y 50 más para realizar operativos conjuntos con sus fuerzas navales y aéreas, “en labores de enfrentamiento y lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional”. Es decir, una presencia permanente de tropas y equipos.

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