Editorial

Editorial: Ortega prepara su ‘reelección’

Para perpetuarse en el poder, la dictadura nicaragüense emprendió la erosión de los obstáculos en su camino, comenzando por el más formidable: la libertad de prensa.

Fachada del inmueble confiscado al medio Confidencial de Nicaragua. Foto cortesía de Carlos Fernando Chamorro
Fachada del inmueble confiscado al medio Confidencial de Nicaragua. Foto cortesía de Carlos Fernando Chamorro

El 7 de noviembre los nicaragüenses serán convocados a votar en elecciones carentes de garantías democráticas, sin condiciones mínimas para promover la sana competencia por el poder. A falta de acontecimientos inesperados, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se perpetuará en el control del aparato estatal, no solo la presidencia, porque las demás instituciones renunciaron, hace rato, a desempeñar el papel asignado a cada una por el diseño republicano.

Para lograrlo, la dictadura emprendió la erosión de los obstáculos en su camino, comenzando por el más formidable: la libertad de prensa. La más reciente burla contra el periodismo independiente fue la apertura de oficinas del Ministerio de Salud en las sedes de los diarios Confidencial y 100% Noticias, confiscadas ilícitamente en diciembre del 2018 por policías armados, sin mediar trámite judicial.

La intervención de los dos medios —meses después de las protestas reprimidas a balazos por el régimen, sus policías y paramilitares— fue la culminación de un largo proceso de hostigamiento al cual también fueron sometidas otras empresas periodísticas, como el histórico diario La Prensa, víctima de un prolongado bloqueo aduanero para impedirle la importación de papel. Aníbal Toruño, director de radio Darío, cuyas instalaciones en León fueron destruidas el 20 de abril del 2018, ha sufrido tres allanamientos en su residencia este año.

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