Editorial

Editorial: Los retos del nuevo gobierno hondureño

La presidenta Castro deberá resolver desafíos políticos urgentes para afrontar enormes retos estructurales. La fractura en el Congreso, dos días antes de la toma de posesión, es un pésimo augurio para la gobernabilidad

Honduran president-elect Xiomara Castro delivers a speech after swearing in during her inauguration ceremony, in Tegucigalpa, on January 27, 2022. - Honduras president-elect Xiomara Castro swore in as the country's first woman president on Thursday, as confusion reigns over who will be head of congress during her four-year term. (Photo by Luis ACOSTA / AFP)
Honduran president-elect Xiomara Castro delivers a speech after swearing in during her inauguration ceremony, in Tegucigalpa, on January 27, 2022. - Honduras president-elect Xiomara Castro swore in as the country's first woman president on Thursday, as confusion reigns over who will be head of congress during her four-year term. (Photo by Luis ACOSTA / AFP) LUIS ACOSTA

Las anormales condiciones en que Xiomara Castro Sarmiento, primera mujer en ser elegida presidenta de Honduras, tomó posesión del cargo el jueves, auguran las trampas y desafíos político-institucionales que deberá sortear para gobernar. Como si esto fuera poco, a ellos hay que añadir un impresionante repertorio de problemas de fondo, crónicos y en gran medida estructurales. Y aún está por verse la capacidad y disposición del nuevo equipo gobernante para asumirlos con seriedad.

Entre los grandes desafíos pendientes están la pobreza, el desempleo, la exclusión, el deterioro ambiental, el crimen organizado, la inseguridad, la violencia, la impunidad, los bajos índices en salud y educación, el clientelismo, la crisis fiscal, la crispación social y las secuelas de agudos desastres naturales, en particular los recientes huracanes Eta e Iota. Esta acumulación de males, a su vez, ha generado las recurrentes oleadas migratorias hacia Estados Unidos.

Para comenzar a lidiar con ellos, el primer gran reto político-institucional que deberá superar la presidenta es unificar el liderazgo del Congreso. Actualmente, y luego de disputas internas en el propio seno de su coalición, existen dos directorios rivales. Uno lo encabeza Jorge Cálix, de Libre, partido de Castro, quien, junto con otros 19 diputados afines, se alió con el Partido Nacional, derrotado en las urnas, para presidir la legislatura. El otro lo dirige Luis Redondo, del partido Salvador de Honduras, que acudió en coalición con Libre a las elecciones y, a cambio, obtuvo el compromiso de que uno de sus diputados presidiera el Congreso.

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