Editorial

Editorial: Jacó: entre la explotación sexual y la indiferencia estatal

El turismo sexual en Jacó se desarrolla a plena vista, mientras las autoridades se limitan a justificar su inacción. Ningún buen costarricense debería permitir que una nueva generación de jóvenes vea en la prostitución su única oportunidad de ascenso económico

Jaco  Vida Nocturna
Imagen captada durante un recorrido nocturno por Jacó, el pasado 13 de junio. Mujeres de diversas edades ofrecen servicios sexuales a los turistas. Alonso Tenorio
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Imagen captada durante un recorrido nocturno por Jacó, el pasado 13 de junio. Mujeres de diversas edades ofrecen servicios sexuales a los turistas. (Alonso Tenorio/Atenorio)

La explotación sexual está a la vista de todos en Jacó. Sin embargo, el reportaje “Mercado de carne viva”, publicado por la Revista Dominical el 21 de junio, expuso con detalle el engranaje de transporte, hospedaje, licor y prostitución articulado para atender, principalmente, a turistas de Estados Unidos y Canadá atraídos por la presencia de hasta 500 trabajadoras sexuales en un fin de semana. Muchas de ellas comparten una característica reveladora: nacieron después del año 2000.

La investigación periodística describió la ruta de busetas que abordan muchos de esos visitantes en la zona roja de barrio Amón, San José, para visitar en tropel ese distrito costero donde la tarifa mínima por una relación sexual es de $100 y el promedio de $200. Algunas muchachas llegan a atender hasta cinco clientes por noche.

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