Editorial

Editorial: El notorio deterioro de la política ambiental

Un estudio de la Contraloría y el ‘Informe Estado de la Nación’ revelan múltiples retrocesos de gestión. Falta de liderazgo, concentración de autoridad, poca transparencia y menores recursos generan creciente deterioro

En la imagen se observa al ministro de ambiente y energía, Franz Tattenbach, durante una comisión legislativa.
Franz Tattenbach, ministro de Ambiente y Energía, suspendió el cobro de su pensión para acogerse al esquema de salario global. Esta decisión podría resultar en un incremento del monto por jubilación que perciba en el futuro. Foto: Jorge Navarro Jorge Navarro
El último 'Informe Estado de la Nación' alerta sobre la carencia de recursos con que deben lidiar las áreas de conservación para cumplir con sus tareas. Foto: Marvin Caravaca (Marvin Caravaca)

La política y la gestión ambiental del país se están deslizando por una peligrosa pendiente de deterioro. El retroceso que sufren es notorio; la posibilidad de corregirlo, cada vez más difícil y costosa. En los últimos días se han divulgado dos sólidos documentos que alertan al respecto. Nos referimos a una reciente auditoría realizada por la Contraloría General de la República (CGR) en el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), y a datos incluidos en el Informe Estado de la Nación 2025. A ellos se añaden casos de sobra conocidos, como el descuido por las áreas protegidas; incluso, su posible depredación, algo que afecta los humedales y la cobertura boscosa de Gandoca-Manzanillo.

La CGR se centró en auditar los mecanismos de liderazgo, estrategia y control que inciden en la conducción de la política ambiental de la que es responsable el Minae. Su conclusión general es que el Ministerio “incumple con el marco normativo y técnico aplicable”. La mayor responsabilidad de esta gobernanza “fragmentada y sin dirección” la adjudica al ministro Franz Tattenbach, quien “no ha enfocado su liderazgo en coordinar, monitorear ni garantizar” su diseño y cumplimiento. Tampoco ha implementado una adecuada gestión de riesgos, y las herramientas de seguimiento resultan insuficientes, según el informe.

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