Editorial

Editorial: El largo brazo represivo de Daniel Ortega

Los ataques y amenazas contra opositores nicaragüenses en Costa Rica evidencian el alcance transnacional de la represión de la dictadura Ortega y Murillo. Los casos en nuestro país son graves y abundantes. El país debe revisar sus mecanismos de protección y responder con mayor eficacia ante los riesgos

Daniel Ortega y Rosario Murillo en 2023 ilustran la propuesta de reforma constitucional que instaura una copresidencia en Nicaragua.
La deriva dictatorial de la pareja gobernante se desató sin recato alguno a partir de las masivas protestas de 2018. JAIRO CAJINA

No satisfecha con su brutal arremetida represiva en Nicaragua, la dictadura bicéfala de Daniel Ortega y Rosario Murillo la ha extendido con intensidad a los opositores –o personas percibidas como tales– que residen en otros países. Entre ellos está Costa Rica.

La deriva dictatorial de la pareja gobernante se desató sin recato alguno a partir de las masivas protestas de 2018. Desde entonces, ha arreciado y se ha diversificado en su metodología; también en su perversidad. Una de sus herramientas es la represión transnacional. Se trata de aquella que no respeta fronteras ni jurisdicciones nacionales para atemorizar, vigilar, perseguir, agredir y hasta asesinar a presuntos enemigos.

Los casos documentados en el país, incluidos atentados armados, son múltiples, como se verá adelante. En ninguno han existido elementos de prueba con suficiente contundencia para trazar su autoría intelectual hasta la pareja Ortega-Murillo. Sin embargo, los blancos escogidos, los métodos utilizados y otras evidencias circunstanciales dejan poca duda sobre su responsabilidad.

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