Editorial

Editorial: Ejemplo y retos de Panamá

Las elecciones del domingo pusieron de manifiesto una democracia sólida y vibrante. El nuevo gobierno tiene ante sí una amplia agenda de desafíos sociales, ambientales y educativos.

Panama's presidential candidate for the Democratic Revolutionary Party (PRD) Laurentino Cortizo (C) celebrates his win after being elected President of Panama, in Panama City on May 5, 2019. - Panama's electoral tribunal proclaimed Social Democrat Laurentino "Nito" Cortizo president late Sunday after his narrow victory against right-wing candidate Romulo Roux. With ballots counted in 92.5 percent of polling stations, Cortizo had won 33.08 percent of the vote against 31.06 for his opponent, a lead the tribunal said was "irreversible" despite the close margin of fewer than 40,000 votes. (Photo by Luis ACOSTA / AFP)
Panama's presidential candidate for the Democratic Revolutionary Party (PRD) Laurentino Cortizo (C) celebrates his win after being elected President of Panama, in Panama City on May 5, 2019. - Panama's electoral tribunal proclaimed Social Democrat Laurentino "Nito" Cortizo president late Sunday after his narrow victory against right-wing candidate Romulo Roux. With ballots counted in 92.5 percent of polling stations, Cortizo had won 33.08 percent of the vote against 31.06 for his opponent, a lead the tribunal said was "irreversible" despite the close margin of fewer than 40,000 votes. (Photo by Luis ACOSTA / AFP) LUIS ACOSTA

Panamá dio el domingo un nuevo ejemplo de solidez democrática con la realización de unas elecciones generales marcadas por la buena organización, la normalidad, una razonable participación (cerca del 73 % del padrón electoral) y un resultado que, aunque mucho más estrecho de lo esperado, no tardó en ser anunciado por su Tribunal Electoral y reconocido por los candidatos de la oposición. Debemos celebrarlas, no solo por lo que representan para los panameños, sino también para nosotros, por la tranquilidad que da contar con un vecino estable en lo político y económico, y poseedor del más alto índice de crecimiento de América Latina.

Fiel a la tradición inaugurada desde el regreso a la democracia, a finales de la década de los 80, un candidato de oposición gana la presidencia. En este caso, fue Laurentino Cortizo, al frente de una alianza encabezada por el Partido Revolucionario Democrático (PRD), el cual se define como socialdemócrata. Exdiputado y exministro de Martín Torrijos, quien ocupó la presidencia entre el 2004 y el 2009, su triunfo no resultó sorpresivo, pero sí lo fue el escaso porcentaje obtenido en una contienda de siete candidatos.

Las encuestas más recientes le otorgaban alrededor del 45 % de las intenciones de voto, muy por encima de Rómulo Roux, candidato de la alianza liderada por Cambio Democrático (CD), partido del expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014), quien guarda prisión preventiva por cargos de espionaje telefónico y corrupción. Cortizo apenas obtuvo el 33 %, contra el 31 % de Roux, y el independiente Ricardo Lombana ocupó el tercer puesto, con el 19 % de apoyo. Como en Panamá no existe segunda vuelta, esto quiere decir que, a partir del 1.° de julio, tendrá un presidente avalado por solo por un tercio del electorado.

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