Editorial

Editorial: Crisis penitenciaria en ciernes

Varias reformas legales encaminadas a combatir la delincuencia crearán presión sobre un sistema penitenciario siempre al borde del hacinamiento, cuando no sumido en él

El debate sobre la seguridad ciudadana se centra en el aumento de las penas, la reducción de los beneficios aplicables a los reos y la celeridad de los procesos judiciales.
El debate sobre la seguridad ciudadana se centra en el aumento de las penas, la reducción de los beneficios aplicables a los reos y la celeridad de los procesos judiciales. OIJ

El debate sobre la seguridad ciudadana se centra en el aumento de las penas, la reducción de los beneficios aplicables a los reos y la celeridad de los procesos judiciales. Esas medidas, incluso las menos polémicas, crearán presión sobre un sistema penitenciario siempre al borde del hacinamiento, cuando no sumido en él. Por eso llama la atención la ausencia de una discusión sobre las cárceles.

El país ya ha tenido experiencias del impacto de reformas legales sobre el sistema penitenciario. La creación de los tribunales de flagrancia, una medida destinada a asegurar la prontitud del fallo cuando el delito es fácil de probar, causó un considerable incremento de la población carcelaria, reveló el Informe Estado de la Justicia, una publicación especializada del prestigioso Programa Estado de la Nación.

Los tribunales de flagrancia no solo juzgan con celeridad a quienes son sorprendidos durante la comisión del delito o inmediatamente después, sino que aumentan las probabilidades de una sentencia condenatoria porque las pruebas, el informe policial y los testimonios se presentan de inmediato ante el juez. Por el contrario, los procesos prolongados a menudo desembocan en la impunidad por extravío de pruebas, pérdida de interés de la víctima, dificultad para localizar testigos y otros factores.

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