Editorial

Editorial: Corte Penal Internacional: Costa Rica tiene una posición, pero ¿tiene una política?

La confirmación de que Costa Rica descarta retirarse de la CPI merece celebrarse porque reafirma el compromiso del país con un orden internacional basado en reglas. No obstante la buena noticia, la postura oficial del Estado sobre un asunto de enorme trascendencia llega por una orden judicial

La Corte Penal Internacional, ubicada en La Haya, toma medidas sin precedentes al solicitar órdenes de arresto contra altos cargos de Israel y Hamás por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Foto: Marina Riera/Human Rights Watch
El contexto en que se emite esta decisión de Costa Rica no es menor: el secretario de Estado, Marco Rubio, lanzó en julio pasado una campaña para desmantelar la Corte Penal Internacional.

La Cancillería confirmó el pasado 19 de octubre que Costa Rica seguirá siendo Estado parte del Estatuto de Roma y descarta retirarse de la Corte Penal Internacional (CPI). Así lo expresó en un oficio la canciller Ana Elena Pinto, a los pocos días de asumir su cargo. La noticia es positiva y, en el marco de una presión internacional significativa, merece celebrarse porque reafirma el compromiso del país con el multilateralismo y con un orden internacional basado en reglas.

No obstante la buena noticia, las formas dejan mucho que desear. La respuesta no nació de una iniciativa de la Cancillería, sino que es producto de una orden de la Sala Constitucional. Esto ocurrió luego de que se acogiera parcialmente un amparo interpuesto por La Nación, al constatar que la Cancillería había dejado de contestar cinco de seis preguntas sobre la posición oficial del país ante los llamados de Washington. La Sala le ordenó responder, bajo la lógica de que se trata de información pública.

La postura oficial del Estado sobre un asunto de enorme trascendencia llega por orden judicial. Un gobierno seguro de lo que piensa no necesita que un juez le ordene responder, y el silencio previo, aunque ahora quede atrás, no es un buen antecedente.

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